Un estudio que siguió a rajatabla las reglas del método científico demostró que un programa estructurado de 4 semanas llamado “Yoga para supervivientes de cáncer” (YOCAS, por su sigla en inglés) mejora las alteraciones del ánimo, la fatiga, la ansiedad y el insomnio en quienes atraviesan o han atravesado un tratamiento oncológico. Son muchas las personas con cáncer que sobreviven a la enfermedad, pero no sin dificultades: hasta el 95% de ellos experimentan insomnio o alteraciones del sueño y más de la mitad inestabilidad del ánimo, ansiedad o fatiga, aun años después de los tratamientos. La investigación fue presentada durante la última conferencia anual de la Asociación Americana de Oncología Clínica (ASCO, por su sigla en inglés), realizada en Chicago, a la que asistió LA NACION. “No existe un tratamiento no farmacológico que sea estándar de cuidado para las personas con cáncer y que actúe favorablemente contra estos 4 efectos colaterales habituales de los tratamientos. Las alteraciones del ánimo y el insomnio interfieren en la vida y actividades diarias de los pacientes; muchos de ellos los sufren todos a la vez”, explicó la autora principal de la investigación, Yori Choi, del Centro Médico Rochester de la Universidad de Nueva York. En ese mismo hospital, en 2003, fue presentado el Programa YOCAS, creado por expertos de esa institución.La postura Sukhasana es parte del calentamiento para lubricar las articulaciones rígidas sin exigir equilibrio corporalCanva“Este estudio confirma que el yoga es una herramienta probada para abordar distintos síntomas relacionados con el cáncer y mejorar la calidad de vida”, expresó Julie Gralow, directora médica de ASCO. El ensayo de Choi, financiado por el Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos, se diferencia de otros que han analizado el Programa YOCAS en oncología porque se trata de un trabajo clínico multicéntrico aleatorizado y controlado de Fase III, con pacientes reales, que cubrió 39 estados norteamericanos y reclutó a más de 400 pacientes.El 75% eran mujeres recuperadas de cáncer de mama. No podían participar quienes tuvieran diagnóstico de apnea, cáncer metastásico o hubieran practicado yoga en los últimos 3 meses. La mayoría de los trabajos sobre yoga en sobrevivientes de cáncer, puntualizó Choi, fueron ensayos de fase I o II.El clásico Adho Mukha Svanasana (Perro mirando hacia abajo) se realiza con un par de modificacionesShutterstockLa investigación tuvo dos objetivos centrales: evaluar el efecto de YOCAS en las alteraciones del ánimo, la fatiga y la ansiedad y explicar si esas mejoras podrían impactar positivamente en los problemas de sueño. El 25% de los pacientes reportó mejoras en sus alteraciones del ánimo y una proporción similar en la ansiedad y la fatiga. Esas mejorías, a su vez, repercutieron en forma directa sobre la disminución del insomnio. “Son efectos interrelacionados —ilustró la doctora Choi—. Si mejora uno, mejora el otro”.Cómo es el programaEl plan consiste en 4 semanas de posturas de yoga suave y restaurativo, técnicas de respiración y mindfulness (la práctica de la atención plena), en 2 sesiones semanales de 75 minutos cada una con un instructor certificado, más -al menos- 30 minutos semanales de práctica adicional en el hogar. Las posturas realizadas son 18 y se pueden utilizar elementos —ladrillos, cintos, sillas, bolsters, mantas— para facilitar su realización. El próximo paso, aseguraron los investigadores, es una plataforma online y una app para crear versiones digitales del Programa para adolescentes, adultos jóvenes, poblaciones rurales y otros grupos considerados población de riesgo.El plan incluye la Janu Sirsasana (Postura de la cabeza a la rodilla), un estiramiento asimétrico flexionando una sola pierna considerada excelente para abrir caderas de manera suave fizkes - Shutterstock“Los oncólogos clínicos deberían sumar la recomendación del YOCAS como parte del cuidado de sus pacientes”, sintetizó la autora de la investigación. Actualmente, incorporar algún tipo de ejercicio físico es parte del estándar de cuidado en el cáncer. La Asociación Argentina de Oncología Clínica (AAOC) cuenta con una subcomisión dedicada a investigar y promover el ejercicio físico estructurado en los pacientes a lo largo de las distintas etapas de la enfermedad”, afirmó Ana María Airoldi, oncóloga argentina que coordina esa subcomisión. Y sumó: “Existen diseños sólidos y datos que tienen implicancia directa sobre la práctica clínica. El ejercicio físico ya no es un complemento del tratamiento oncológico. Es parte de ese tratamiento”. Las 18 posturasPosturas sentadas (enfoque en respiración y columna)Sirven como calentamiento para lubricar las articulaciones rígidas sin exigir equilibrio corporal. Posturas de pie (fuerza y estabilidad)Fueron diseñadas para contrarrestar la debilidad muscular generada por la toxicidad de las terapias químicas.Posturas de transición y flexión (apertura de pecho)Son consideradas cruciales para sobrevivientes de cáncer de mama, ya que ayudan a recuperar la movilidad de la zona pectoral y axilar tras las cirugías.Posturas supinas y restaurativas (relajación profunda y sueño)Se realizan acostado boca arriba en el mat, promoviendo la desactivación del sistema nervioso para combatir directamente el insomnio.CáncerEstados Unidosyoga