NoticiaLa oncóloga María Teresa Bourlón explica cuáles son los avances más prometedores presentados en ASCO, el mayor congreso de oncología del mundo.Además de la terapia hormonal y la quimioterapia, nuevas alternativas como los radiofármacos y los inhibidores de PARP están ampliando las posibilidades para los pacientes. Foto: iStock / PfizerPERIODISTA DE MEDIOAMBIENTE Y SALUD10.06.2026 16:08 Actualizado: 10.06.2026 16:08
El tratamiento del cáncer de próstata está atravesando una transformación impulsada por terapias cada vez más precisas y personalizadas que buscan prolongar la vida de los pacientes, controlar mejor los síntomas y atacar de forma más específica las células tumorales. LEA TAMBIÉN Así lo explicó María Teresa Bourlón, jefa de la Clínica de Tumores Genitourinarios del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán de México, tras participar en la reunión anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO), considerada el encuentro de oncología más importante del mundo.María Bourlón, jefa de Clínica de Tumores Genitourinarios del Instituto Nacional de Ciencias Médicas Foto:CortesíaSegún la especialista, durante años el tratamiento estándar para el cáncer de próstata se basó principalmente en la terapia hormonal, cuyo objetivo es bloquear la producción de testosterona, hormona que alimenta el crecimiento de muchos de estos tumores. Sin embargo, los avances de los últimos años han ampliado significativamente las opciones disponibles.“La primera innovación fue dar quimioterapia a base de docetaxel, que también inhibe la manera en que funciona el receptor de testosterona”, explicó Bourlón en entrevista con EL TIEMPO.Posteriormente llegaron los tratamientos hormonales altamente selectivos, diseñados para bloquear incluso pequeñas cantidades de testosterona que continúan produciéndose pese a los tratamientos convencionales.Pero los avances más recientes van mucho más allá de la terapia hormonal.Uno de los desarrollos que más expectativa genera son los radiofármacos dirigidos contra una proteína conocida como PSMA, presente en la superficie de la mayoría de las células de cáncer de próstata. LEA TAMBIÉN La especialista explicó que actualmente es posible unir un radiofármaco, como el lutecio, a moléculas capaces de reconocer específicamente esa proteína. El resultado es una terapia que lleva la radiación directamente hasta las células tumorales.“Es una estrategia innovadora porque es un radiofármaco dirigido contra PSMA”, señaló.A diferencia de los tratamientos tradicionales, que actúan sobre las hormonas o sus receptores, esta alternativa busca destruir directamente las células cancerosas que expresan dicha proteína, aumentando la precisión del tratamiento.La medicina personalizada gana terrenoOtro de los avances destacados en ASCO fueron los inhibidores de PARP, medicamentos dirigidos a pacientes con alteraciones genéticas específicas.Bourlón explicó que algunas personas desarrollan tumores con mutaciones en genes encargados de reparar el ADN. Cuando esas vías de reparación están dañadas, los inhibidores de PARP pueden bloquear un mecanismo adicional de reparación celular, provocando que las células cancerosas acumulen daños irreparables hasta morir.“Lo más innovador es que podemos identificar a los pacientes que más se benefician de acuerdo con un testeo genético y darles un tratamiento dirigido”, afirmó.Aunque estos medicamentos ya se utilizaban en pacientes con enfermedad avanzada que habían agotado otras alternativas terapéuticas, los nuevos estudios buscan determinar si administrarlos desde etapas más tempranas puede mejorar aún más los resultados.La estrategia apunta a ofrecer el tratamiento adecuado al paciente adecuado desde el inicio de la enfermedad, una de las principales apuestas de la oncología moderna. “Sabemos que las terapias dirigidas son el futuro”, señaló la especialista.Al menos una de cada cinco personas padecerá de cáncer, según expertos. Foto:iStockPese al entusiasmo que generan estos resultados, Bourlón advirtió que todavía existen preguntas importantes por responder.Los estudios han mostrado beneficios en supervivencia libre de progresión, es decir, la capacidad de retrasar el avance de la enfermedad. Sin embargo, aún se requiere más tiempo de seguimiento para confirmar su impacto en la supervivencia global.También persisten interrogantes sobre algunos efectos secundarios.Entre ellos destaca la anemia, que en uno de los estudios analizados llevó a que aproximadamente 40 de cada 100 pacientes necesitaran transfusiones sanguíneas, frente a solo 2 de cada 100 en el grupo que no recibió el medicamento. LEA TAMBIÉN Por ello, la especialista considera fundamental continuar evaluando los datos de seguridad a largo plazo y conocer cómo funcionan estos tratamientos fuera de los ensayos clínicos, en condiciones reales de atención médica.“Falta que madure el estudio de supervivencia global, el seguimiento a largo plazo de los efectos colaterales y los datos del mundo real”, explicó.Más opciones para los pacientesEn términos prácticos, estos avances representan beneficios concretos para quienes enfrentan la enfermedad.De acuerdo con Bourlón, los nuevos tratamientos pueden traducirse en un mejor control de los síntomas, terapias más personalizadas y una mayor expectativa de vida para determinados grupos de pacientes.La importancia de estos avances cobra especial relevancia si se tiene en cuenta el peso que tiene esta enfermedad en la salud pública.Según explicó la especialista, en México se estima que cerca de 18 de cada 100 hombres desarrollarán cáncer de próstata a lo largo de su vida. Además, la enfermedad se mantiene entre las principales causas de muerte por cáncer en el país.Por ello, insiste en que el diagnóstico temprano continúa siendo una de las herramientas más importantes. Cuando el tumor se detecta en fases iniciales, existen alternativas locales como la cirugía o la radioterapia que pueden evitar tratamientos prolongados durante años. LEA TAMBIÉN ASCO es el mayor encuentro global de expertos alrededor del cáncer. Foto:Institute of Cáncer ResearchSin embargo, incluso para quienes reciben un diagnóstico en etapas avanzadas, el panorama es hoy más alentador que en el pasado. “Antes solo existía el tratamiento hormonal. Hoy existen tratamiento hormonal, quimioterapia, radiofármacos e inhibidores de PARP que pueden mejorar los desenlaces”, afirmó.La especialista concluyó con un mensaje de tranquilidad para los pacientes: aunque el diagnóstico sigue siendo un reto, el arsenal terapéutico disponible crece constantemente y ofrece cada vez más oportunidades para controlar la enfermedad.“Lo más importante es no tener miedo a hacerse una evaluación temprana para lograr un diagnóstico oportuno. Pero si se llega tarde, cada vez tenemos más herramientas para tratar la enfermedad”, concluyó.EDWIN CAICEDOPeriodista de Medioambiente y Salud@CaicedoUcros Sigue toda la información de Salud en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.









