Cuando se habla de Oncología, uno de los mayores retos actuales a los que deben hacerse frente es la resistencia terapéutica, es decir, al hecho de que los tumores dejen de responder al tratamiento. En este sentido, se ha demostrado que la quimiorresistencia sigue siendo una causa importante de fracaso terapéutico en el cáncer de colon.

Esto se produce porque las células tumorales tienen unas proteínas que actúan como si fueran una especie de bomba de expulsión, es decir, que cuando la quimioterapia quiere actuar para destruir el tumor, estas proteínas la expulsan antes de que haga efecto. De ahí que se hable de quimioresistencia.

Pero ahora un estudio preclínico del Departamento de Oncología Traslacional del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, en el marco de su Instituto de Investigación Sanitaria (IIS-FJD), y de la Universidad Católica de Murcia (UCAM), revela que la vitamina C sería clave para frenar esta acción ya que intervendría en mecanismos biológicos para mejorar la eficacia de los tratamientos actuales. Es decir, que este nutriente actuaría como “un modulador metabólico” capaz de apagar las defensas del cáncer colorrectal.

La investigación, que se ha publicado en la revista científica Neoplasia, se ha hecho en modelos experimentales y ha demostrado que el metabolismo de las células tumorales ejecuta un papel más complejo de lo que se pensaba: no solo actúa para obtener energía, sino que también regula su procesos que permiten a las células cancerígenas expulsar los fármacos, es decir, actuaría como una especie de blindaje contra los fármacos, lo que se traduce en una reducción de su eficacia.