Viviendas envejecidas, problemas de accesibilidad, deficiencias en las redes de saneamiento, falta de mantenimiento y una población cada vez más envejecida y vulnerable. El grupo de viviendas Andrea Casamayor, en el barrio zaragozano de Las Fuentes, se ha convertido en uno de los ejemplos más visibles de las dificultades que afrontan algunos de los entornos residenciales más antiguos de la ciudad. Vecinos, entidades sociales y expertos coinciden en señalar que la situación requiere una intervención integral que vaya más allá de actuaciones puntuales.

Construidas en los años cincuenta como viviendas sindicales durante el franquismo, estas casas pasaron posteriormente a manos de la Diputación General de Aragón. Según explica la presidenta de la Asociación Vecinal Las Fuentes, Pilar Catalán, cuando la DGA decidió vender las viviendas a sus ocupantes, los vecinos cedieron los espacios exteriores, dando inicio a una situación administrativa que, décadas después, sigue generando problemas. “Desde entonces todo ha ido a la deriva, no había nadie que se hiciera cargo de los exteriores de las viviendas”, resume Catalán. La situación se ha traducido en años sin inversiones significativas en una zona donde las infraestructuras muestran signos de deterioro.