En Oxígeno (Alfaguara), la escritora Marta Jiménez Serrano cuenta cómo la falta de mantenimiento de la caldera de su casa casi le cuesta la vida. Su casera hizo caso omiso de las revisiones periódicas hasta que una fuga de gas dejó a Jiménez y a su pareja desplomados en el suelo. Aunque es un caso extremo, refleja una realidad que denuncian cada vez más inquilinos.PublicidadVíctor Palomo, abogado experto en vivienda y miembro del Centro de Asesoría y Estudios Sociales (CAES), explica que estas problemáticas son especialmente frecuentes cuando tras la palabra "casero" se esconde un fondo de inversión. "Cuando estas sociedades adquieren un activo, que es como ellos llaman a nuestras casas, lo que buscan es sacar la mayor rentabilidad posible y eso va en contra de invertir en reformas duraderas o en un buen mantenimiento", subraya.Es lo que están viviendo actualmente en el recién creado bloque en lucha de José Bielsa, 18, en el barrio madrileño de Usera. Los vecinos denuncian humedades, filtraciones y grandes inundaciones. También han sufrido de manera reiterada roturas en las puertas del garaje "que no se han arreglado" o "se han prolongado en el tiempo". Lo más llamativo es que este edificio fue rehabilitado por completo hace apenas cuatro años, por lo que debería estar relativamente nuevo.En 2021 el bloque fue "vaciado" por completo y se procedió a su reforma. Divarian, una sociedad anónima propiedad de Cerberus Capital Management es su actual propietaria. Según relatan los afectados, las viviendas pertenecían en un primer momento a la Sareb, hasta que esta entidad se hizo con ellas "a un precio por debajo de mercado". Una vez caducaron los contratos de arrendamiento anteriores, volvió a alquilar los pisos a un precio superior.Publicidad"Divarian compró este edificio por un precio de saldo, le hizo una reforma barata, pero pintona; nos lo alquiló, y a los cuatro años ya se está deteriorando y tiene problemas estructurales", cuenta Diego, uno de los afectados. Argumenta que problemas como el de las humedades implican un gasto "que la entidad prefiere no asumir", ya que puede sacar mucha más rentabilidad "vendiendo y comprando otro activo"."Divarian compró este edificio por un precio de saldo, le hizo una reforma barata, pero pintona; nos lo alquiló, y a los cuatro años ya se está deteriorando y tiene problemas estructurales""Mi sensación es que ellos ya tienen en mente vender a los cinco o siete años y no les interesa hacer una reforma duradera. Se limitan a cambiar lo justo para que el edificio se pueda alquilar y vender", añade. En su caso, asegura que cada vez que se rompe algo le dicen que es "por el uso". "Se nos rompió el termostato en inverno y esa era la excusa. Yo había alquilado el piso unos meses antes y no había hecho uso de él, pero da igual", dice. Otro de los problemas que arrastran son las averías en las puertas de acceso, lo que les ha llevado a sufrir varios robos en los trasteros. Además, cuando se inunda el parking, el ascensor queda inutilizado. PublicidadEn 2025, sus actuales inquilinos se enteraron de que los dueños tenían pensado volver a traspasar su portal con ellos dentro. Temen que si vuelve a cerrar una operación de compraventa les repercuta en su contrato de alquiler, ya sea con subidas de precio o con no renovaciones de los mismos.Las terrazas de este edificio se encuentran llenas de pancartas y mensajes denunciando la situación que viven. La última vez que un inversor se acercó interesado en comprarlo "se echó para atrás". "A raíz de eso, nos han presionado para que quitemos todo. Incluso nos han amenazado con ir a juicio", denuncia Diego. "Hay que tener en cuenta que Usera es el barrio de Madrid donde más ha subido el precio de la vivienda en el último año", recuerdan desde el Sindicato de Inquilinas. La calle José Bielsa se encuentra en un lugar clave, enfrente de la plaza de las Tizas, donde se ha construido el dragón chino gigante del proyecto del Chinatown madrileño. Este nuevo diseño del barrio, junto con la peatonalización de sus arterias principales, llevan tiempo captando la atención de los inversores.De acuerdo a las estimaciones del portal inmobiliario Idealista, por una de las casas de este "edificio en lucha" se podrían llegar a pedir más de 1.300 euros mensuales de arrendamiento. Los datos reflejan la escalada del mercado en la zona, donde el valor de los alquileres se ha casi duplicado respecto a los poco más de 800 euros que se pagaban de media en 2021.Público ha tratado de recoger el testimonio de Divarian, pero la propiedad ha declinado hacer declaraciones.Casos similaresDesde el Inquilinato denuncian que la falta de atención al "deber de mantenimiento" es una de las estrategias de los rentistas para "expulsar a las vecinas". Lo han vivido en Tribulete 7, uno de los bloques más mediáticos de los últimos años. Los pocos inquilinos que aún resisten en estos pisos del centro de Madrid, llevan años viviendo con goteras, humedades y andamios frente a sus ventanas y miedo a posibles derrumbes.Varios de los afectados decidieron dar un paso al frente y presentaron en 2025 una querella colectiva contra Elix Rental House, su casero. Es la primera demanda por "acoso inmobiliario" contra un gran fondo inmobiliario que se presenta en España. Les acusan de usar las reformas como un mecanismo de desgaste para expulsarlos de manera indirecta.PublicidadLa problemática se extiende a otras zonas de la capital. Los residentes del edificio de General Lacy 22 llevan años conviviendo con goteras constantes, cortes imprevistos de suministros básicos y lo que definen como un "abandono deliberado de las instalaciones". "Hay personas que llevan ochenta años viviendo aquí. No tenemos ningún tipo de mantenimiento ni de nada. No funciona desde hace muchísimo tiempo el ascensor", denunciaba a Público, en la manifestación por la vivienda de Madrid, Mariola, una de las residentes. Sara B., inquilina en Vicálvaro, también está viviendo algo parecido. Su edificio pasó de una sociedad a otra en 2025 y ahora no les quieren renovar los contratos de alquiler. Aunque ya arrastraban problemas de mantenimiento previos a la operación inmobiliaria, cree que están retrasándose en los arreglos como medida de presión. "Tenemos cerraduras rotas, calderas estropeadas, puertas del garaje que no cierran…", relata.Víctor Palomo se encuentra con este tipo de quejas constantemente. Según explica, el problema ya no es solo que la entidad "no quiera gastar ni un euro", sino que su modelo de gestión es mínimo y deficiente. "A diferencia del casero particular, estos fondos aplican un sistema de atención al inquilino completamente deshumanizado. Todo se hace a través de portales informáticos donde tienes que registrar una queja que luego tramita un departamento automatizado", señala.Publicidad"Todo se dilata muchísimo. Además, los empleados de estas gestoras suelen estar mal pagados, duran poco tiempo en el puesto y el volumen de incidencias hace que el servicio sea totalmente inoperativo", añade el letrado. A esta falta de personal se suma "la externalización de los servicios": "Los fondos de inversión funcionan con la contrata de la subcontrata. Externalizan tanto los servicios para arañar un pellizco de beneficio que acaban recurriendo a la empresa más barata y chapucera, algo de lo que los inquilinos se quejan constantemente".
Vivir entre averías, desatención y miedo a la expulsión: cuando tu casero es un fondo buitre
Un nuevo bloque en lucha en Usera denuncia averías y falta de mantenimiento menos de cuatro años después de que un fondo de inversión renovara el bloque.









