Una de la madrugada. Tengo 32 años y me encuentro sentada en la taza del baño de casa de mis padres mientras pienso qué futuro me espera. Mejor dicho, qué presente tengo. Dejé un trabajo que emocionalmente me llenaba, pero en el que las semanas se convertían muchas veces en 11 días seguidos, y eso me agotó. Lo dejé para opositar y ahora me enfrento a procesos con más de 20.000 personas, entiendo, igual de desesperadas que yo. Antes de encender este cigarro, me he pasado LinkedIn. Y por eso pienso qué presente me queda, nos queda, a los que nos sacamos una carrera universitaria hace más de 10 años y ya no podemos realizar convenios de prácticas, pero tampoco tenemos los cinco años mínimos de experiencia que solicitan las empresas para puestos que perfectamente, con un voto de confianza, una oportunidad, podríamos desarrollar. Pienso en esto y me acuerdo de mi padre, que sin estudios, a base de trabajo, consiguió trazar una carrera profesional sólida. Y pienso en mí, y en la gente que está como yo en este extraño limbo y supongo que estamos condenados a enfrentarnos a 20.000 personas por una plaza mientras robamos Orfidal en casa de la suegra y fumamos en la taza del WC de la de nuestros padres a la una de la madrugada. Qué futuro.Amanda Gil Conesa. Madrid¿Y por qué él sí puede?No podemos creer en Jesús y promover la guerra, matar al inocente, abandonar a quien sufre… Estas y otras muchas son lecciones morales que nos está dejando León XIV en su paso por el España. Y yo me pregunto ¿entonces por qué él sí puede? Porque está promoviendo una desigualdad de derechos en una institución que no otorga ningún papel relevante a las mujeres, está matando la inocencia de las víctimas de los abusos en la Iglesia a las cuales no pide perdón, está abandonado y desoyendo a los desahuciados por la Iglesia, está apartando de su comunidad a personas que aman a gente de su mismo sexo y está tildando de injusta, en plena sede de la soberanía nacional, a una comunidad que de forma libre y democrática ha alcanzado sus derechos.Anne Echebarria. Vitoria-Gasteiz (País Vasco)RacismoAnte el comienzo del Mundial de fútbol, leemos que un jugador iraquí fue interrogado durante siete horas a su llegada a EE UU, y que la selección de Irán tendrá que entrar y salir de EE UU el mismo día para jugar sus partidos. Por si fuera poco, le han negado la entrada al somalí Omar Artan, el mejor árbitro de África. Ante estos echos discriminatorios, ¿dónde ha quedado la solidaridad? La de los países europeos, la de los compañeros de profesión de Artan, o incluso la de figuras destacadas de otras selecciones. Juntos podrían plantar cara a estos abusos. Nosotros, los espectadores, también podemos hacer algo: tenemos el poder de apagar el televisor.Manuel Díaz Patiño. Culleredo (La Coruña) Vivienda viene de vivirSegún el diccionario de la RAE vivir es habitar o morar en un lugar y una vivienda es un lugar cerrado y cubierto construido para ser habitado por una persona. Como la segunda palabra viene de la primera, toda persona debe tener acceso a una vivienda digna sin verse obligada a dedicar su salario prácticamente al completo a la hipoteca, lo que implica enterrarse en vida para hacerse con una de ellas, algo que, más que con vivir, tiene que ver con todo lo contrario.Mario Suárez. Pilas (Sevilla)
Qué futuro me espera
Las lectoras y los lectores escriben sobre la precariedad laboral, la visita del Papa, el Mundial de fútbol, y la crisis de la vivienda







