Igual que hay chistes que te hacen re�r cada vez que los recuerdas (mi favorito, una especie de placer culpable, es el del pene que se levanta por la ma�ana, va al armario, lo abre de par en par y se pregunta: "�Y qu� cojones me pongo yo hoy?", perd�n por la groser�a), hay recuerdos que te abochornan y jurar�a que hasta te enrojecen cuando los traes de vuelta al consciente. Entre mis m�s temidos se encuentran algunas an�cdotas relacionadas con la ropa interior, como las que ya confes� hace unos a�os en mi relato de una semana sin bragas y una semana sin sujetador, en este medio de comunicaci�n tan comprensivo con mis accidentes lenceros. Pero si despojarse de bragas y sostenes te puede traer alg�n disgusto, puedo asegurar y aseguro que llevarlos puestos no te libra en lo m�s m�nimo del riesgo de protagonizar una tragicomedia.

Por ejemplo, �qui�n no ha perdido alguna vez unas bragas y despu�s de buscarlas infructuosamente por todas partes ha salido a una calle lluviosa, ha abierto el paraguas y al final del trayecto ha descubierto que llevaba el tanga colgado de la punta de una varilla todo el rato...? Pues eso. Otras veces, por el contrario, las bragas desaparecen para no regresar jam�s. Toda mujer conoce la teor�a de que las lavadoras se alimentan de calcetines. Lo que se comenta menos es que, una vez satisfecho el apetito por ellos, las lavadoras evolucionan hacia presas mayores. A falta de una encuesta en condiciones (�c�mo es posible, si hoy se hace encuestas sobre cualquier chorrada?), hago mi propio sondeo entre siete amigas �ntimas entre los 38 y los 55 a�os. De ellas, siete afirman haber perdido al menos un par de bragas en circunstancias nunca aclaradas. La muestra carece de validez cient�fica, pero presenta una tasa de desaparici�n del 100%.En su libro Premier Matin (La primera ma�ana), el soci�logo franc�s Jean-Claude Kaufmann escribi� a principios de los 2000 que en nuestros tiempos, el amor, de nacer, lo hace tras la primera noche de cama. Es entonces cuando tiene lugar la prueba de fuego que confirma o desestima si aquel �dem era algo m�s que un fugaz ardor. Entonces, explicaba Kaufmann, algo tan aparentemente irrelevante como que los calzoncillos de �l fueran de Carrefour (con todos nuestros respetos por Carrefour) pod�a dinamitar cualquier posibilidad de una relaci�n futura. Y es que, si la imagen del otro no contribuye a embellecer la que tenemos de nosotros mismos..., ay, apaga y v�monos.Los hombres que miraban las bragasBueno, pues lo mismo pasa con las bragas. Porque por mucho que a menudo se piense que los hombres no se fijan en esas cosas, los datos se�alan en sentido contrario. Una encuesta citada por Glamour en 2015 encontr� que el 86% de los hombres afirmaba que la ropa interior influye en lo atractiva que les parece una mujer. Adem�s, la mayor�a dec�a fijarse en... �si sujetador y bragas iban a juego! (�a que esto no os lo esper�bais?). Otro sondeo difundido por el sitio web especializado en moda Who What Wear en 2019 se�alaba que los hombres encuestados prefer�an, en primer lugar, los sostenes push-up y los tangas, seguidos por los bralettes de encaje y las braguitas tipo cheeky (casi brasile�as, dij�ramos).Pero m�s all� de si para un hombre es una desilusi�n o no que, al quitarte la ropa antes de una sesi�n de sexo, tu sost�n y tus bragas no vayan a juego, lo que al final resulta clave es c�mo te sientes t�, portadora de ese sost�n y esas bragas, cuando deben quedar al descubierto. De hecho, hay una l�nea de investigaci�n acad�mica bastante interesante que sugiere que la lencer�a funciona como una especie de se�al dentro de la relaci�n. Un estudio de 2020 titulado Women's use of intimate apparel as subtle sexual signals in committed, heterosexual relationships, revel� que muchas mujeres usan lencer�a no s�lo para gustar a su pareja sino para sentirse m�s deseables, m�s seguras y m�s predispuestas al encuentro sexual.Y ahora, imagina lo deseable, segura y predispuesta al encuentro sexual que te sientes cuando de repente caes en la cuenta de que lo que llevas son unas bragas tipo tu abuela, enormes, viejas, dadas de s�, de algod�n deste�ido, incluso descosidas en alg�n punto, y est�s a un tris de desnudarte.-�Te importa que apague la luz?Y eso si es de noche.-�Te importa si bajo la persiana?En 2026.Como no eres capaz de decidir qu� te da m�s verg�enza, si hacer esas preguntas o ense�ar las bragas, intentas huir de la situaci�n de las formas m�s ex�ticas. Puede ser escondi�ndote detr�s del gal�n de noche, ejecutando la maniobra cl�sica de meterte en la cama a una velocidad incompatible con las leyes de la f�sica o fingiendo un repentino inter�s por la decoraci�n del dormitorio.-Qu� bonita l�mpara.Porque si t� no miras las bragas, quiz� nadie las vea.Incluso puede ser, como lo fue concretamente en mi caso, una mezcla de las tres estrategias anteriores. Funcion� razonablemente bien hasta el d�a siguiente. Porque, claro, con los nervios, y una vez desaparecida la amenaza, una se olvida de que la desmaterializaci�n de bragas molestas no es una tecnolog�a que se haya logrado materializar hasta el momento. Y m�s (algo que yo, que he le�do a Kaufmann deber�a haberme sabido de memoria): que el gran problema de las bragas no suele ser la noche. Sino la ma�ana.A la ma�ana siguiente me levant� antes que �l y emprend� una discreta operaci�n de rescate. Localic� enseguida mis bragas sobre una silla, perfectamente visibles. Me abalanc� sobre ellas con la rapidez de quien intenta impedir un desastre diplom�tico.Entonces �l abri� un ojo.Mir� las bragas.Me mir� a m�.Y dijo:-Ah. Menos mal.-�Menos mal qu�?-Que eran tuyas. Anoche las vi y pens� que hab�a alguien m�s aqu�.Evidentemente nuestra historia de amor reci�n bocetada se rompi� en mil pedacitos en aquel preciso instante. Adi�s, encantamiento, un placer conocerte. Ha sido breve, intenso y amargo. Eso s�, escarment�. Desde entonces llevo SIEMPRE bragas de blonda, da igual que llueva o nieve, que nunca se sabe. O no llevo bragas, como el 7% de las estadounidenses, que seg�n una encuesta realizada por YouGov en 2023 (entre m�s de 34.000 mujeres), es el porcentaje de las que "always go commanndo", que es como se llama all� a las que nunca usan nunca ropa interior. Pues eso. De maniobras, pero sin bragas.