�Hay lugar para la oratoria en estos tiempos de atenci�n reducida? �Se est�n tiktokizando los pol�ticos y han pasado �stos a buscar momentos virales en lugar de hilvanar un discurso coherente y hondo? �Qu� poder tienen los gestos, la ropa y en general la semi�tica, m�s all� de la propia palabra?Pilar Falc�n, autora del libro Hablar es un placer (Reus, 2026), un manual de c�mo debe ser un buen orador, da respuesta a estas y otras preguntas que ni tan siquiera nos hab�amos hecho. En un mundo que habla cada vez m�s r�pido, Falc�n invita a detenerse. Doctora en Ciencias de la Informaci�n y consultora, ha dedicado su vida a estudiar el poder de la voz. No como un instrumento, no como un adorno o un simple recurso t�cnico, sino como una identidad.Para saber m�s"Aprender a comunicarse es importante porque creemos que la comunicaci�n real empieza donde terminan las palabras, y no. El cuerpo, la respiraci�n, la mirada, el ritmo y la intenci�n revelan qui�n eres antes incluso de que abras la boca. No hace falta presentarnos, decimos 'hola' y sin vernos saben qui�n somos. Por ejemplo, al escuchar al Papa le ponemos identidad", cuenta a LOC la periodista y oradora.Para ilustrar algunos casos de oradores exitosos, Falc�n hace un repaso por los pol�ticos que han marcado la historia reciente de Espa�a y analiza c�mo comunican un mensaje que va mucho m�s all� de sus palabras."Zapatero hablaba como si pensara en voz alta, con frases cortas. En medio de cada frase hab�a un silencio y con ese ritmo buscaba dos cosas: dar peso a casa palabra y no meter la pata", prosigue. Seg�n la experta, otra de las bazas del ex presidente era su "l�xico repetitivo y abstracto"."Palabras paraguas como 'di�logo', 'convivencia', 'talante', 'ciudadan�a' o 'avanzar' sirven para todo y no comprometen a nada. Estas expresiones son como el VAR del lenguaje, porque revisan pero nunca anulan", explica.El ex presidente Jos� Luis Rodr�guez ZapateroGTRES"Zapatero usaba un tono conciliador, bajando el volumen cuando ven�a el golpe, porque lo que buscaba era desescalar. Por eso lo del talante, porque a la hora de comunicar �l no gritaba, sino que entend�a". Asegura que lo que lo que le diferenciaba de su rival pol�tico, Jos� Mar�a Aznar, es que mientras Aznar era "martillo", �l era "masaje"Otra de las bazas zapaterianas, era emplear un lenguaje simple, cercano y basado en lo cotidiano. "Te explicaba la Alianza de Civilizaciones y te pon�a de ejemplo la charla con el vecino. Como un escultor quitaba tecnicismos hasta que quedaba solo la idea base. La gente le entend�a, aunque a veces no supiera muy bien qu� hab�a dicho. Comunicaba con cercan�a, no con precisi�n", sostiene.La autora tambi�n encuentra diferencias notables entre distintos l�deres pol�ticos del mismo signo, como por ejemplo Pedro S�nchez. Si Zapatero representaba el "talante y la pausa", considera que Pedro S�nchez proyecta "resistencia y relato".El presidente Pedro S�nchez en 2026GTRES"Utiliza un ritmo r�pido y frases largas. No hace pausas como Zapatero, sino que encadena subordinadas. Da sensaci�n de seguridad y control", afirma. Tambi�n destaca el uso de un lenguaje m�s combativo, basado en conceptos como "muro", "resistir", "aguantar" o "golpes bajos".En el plano gestual, subraya elementos como la mirada fija, el ment�n elevado y una postura corporal que ocupa espacio. "Comunica tres ideas con boca y cuerpo: 'Yo resisto los golpes', 'yo soy el que decide el marco' y 'esto va de m� frente a ellos'", resume.M�s all� de la pol�tica, Falc�n insiste en que la voz es mucho m�s que un instrumento para transmitir informaci�n. "La voz revela seguridad, dudas, heridas, entusiasmo, cansancio, deseo o miedo. Por eso digo que hablamos como somos, porque la voz es un espejo emocional", explica.La especialista sostiene que trabajar la voz no significa disfrazarla, sino lograr que intenci�n y expresi�n avancen en la misma direcci�n. "Una voz bien colocada no es una voz fingida, es una voz liberada".En una �poca dominada por v�deos de pocos segundos y mensajes instant�neos, rechaza la idea de que estemos perdiendo capacidad para comunicarnos. "Estamos perdiendo paciencia, no capacidad", asegura. A su juicio, algunos comunicadores han optado por sacrificar profundidad para adaptarse a los nuevos formatos, pero advierte de que "comunicar no es entretener, es significar". Por eso cree que "un buen orador no se tiktokiza, se adapta sin perderse".Los silencios ocupan tambi�n un lugar destacado en su m�todo. "Son la puntuaci�n del pensamiento. Un silencio bien colocado da autoridad, permite respirar, ordena la idea y da espacio al oyente", se�ala.Por otra parte, tambi�n destaca el poder que tienen las sonrisas en los rostros p�blicos. Falc�n distingue varios tipos de sonrisa en la pol�tica espa�ola. De Zapatero destaca una expresi�n abierta, con los ojos entornados, la cabeza ligeramente inclinada y las palmas hacia arriba. A su juicio, transmite el mensaje de que "aqu� no hay bronca" y busca desescalar los conflictos. Sin embargo, advierte de que, en momentos de crisis, puede dar la sensaci�n de que "te r�es del incendio".Pilar Falc�n, autora de 'Hablar es un placer'EMEn el caso de Pedro S�nchez, describe una sonrisa breve que aparece despu�s del remate verbal, acompa�ada de una mirada fija y el ment�n elevado. Seg�n la experta, proyecta la idea de que "te he metido el gol y lo sabes" y funciona como una herramienta para reforzar una posici�n de ventaja. El riesgo, se�ala, es que pueda percibirse como una sonrisa de boxeador m�s que de vecino.Sobre Alberto N��ez Feij�o, habla de una sonrisa contenida, acompa�ada de una postura serena y pocos gestos. La define como una "sonrisa de notario", orientada a transmitir sensatez, estabilidad y seguridad sin excesos. No obstante, reconoce que tambi�n puede interpretarse como "desgana o distancia".En Santiago Abascal observa una sonrisa amplia, frontal y desafiante, reforzada por una postura corporal expansiva y una mirada directa a c�mara. Para Falc�n, comunica fuerza y la voluntad de marcar territorio, aunque para parte del p�blico puede resultar agresiva.Por �ltimo, menciona la sonrisa "Monje",que atribuye tanto al Papa como aMariano Rajoy en determinados momentos. Se trata de una expresi�n m�nima, con apenas un movimiento de las comisuras y escasa participaci�n de la mirada. El mensaje que proyecta es el de alguien que parece situarse por encima de la pol�mica, aunque corre el riesgo de transmitir indiferencia ante los problemas.Para quienes sienten aut�ntico p�nico al hablar en p�blico, propone una receta sencilla: "Sonr�e, t�mate tu tiempo. Respira y ancla el cuerpo. Mira a alguien concreto". Porque, recuerda, "la perfecci�n no existe" y el objetivo no es eliminar el miedo, sino "aprender a gestionarlo".Tampoco cree que la oratoria sea patrimonio exclusivo de pol�ticos o abogados. "Todas las profesiones deber�an prestar atenci�n a la comunicaci�n, incluidas las monjas de clausura", bromea. "Sanitarios, cient�ficos, emprendedores, directivos o artistas trabajan con personas y, por tanto, tambi�n con palabras".Finalmente, se muestra optimista respecto al avance de la inteligencia artificial, aunque marca una frontera clara. "La IA puede ayudar en la estructura, la claridad o el entrenamiento, pero la emoci�n, la intenci�n y la presencia son humanas". Y concluye: "La tecnolog�a puede asistir, pero no sustituir. La voz humana sigue siendo un territorio que ninguna m�quina puede habitar del todo".
Zapatero, Pedro S�nchez, Aznar... Lo que comunican los pol�ticos m�s all� de sus palabras: "La sonrisa de Feij�o es de notario y la de Abascal de desaf�o"
�Hay lugar para la oratoria en estos tiempos de atenci�n reducida? �Se est�n tiktokizando los pol�ticos y han pasado �stos a buscar momentos virales en lugar de hilvanar un...









