La cari�tideEntre la verg�enza y la verdad sigue habiendo gente, quiz� usted mismo, que apuesta por la autenticidadLa poeta Mar�a Castrej�n, en Madrid, en 2017.Actualizado Mi�rcoles,
junio
23:01Audio generado con IAHay gente que no sabe vivir si no es po�ticamente. Y algunas de esas personas consiguen tambi�n aceptarse como poetas en un mundo que, al cabo, nunca ha dejado de ser extra�o, tambi�n en tiempos de Dylan Thomas. Personas capaces de subirse a un almendro porque s�, o para intentar ver cualquier asunto del d�a desde otra perspectiva. Supongo que, para vivir as�, hay que ser sobre todo valiente. El verso que me viene primero es �donde pongo la voz pongo la herida�, mientras pienso que debi� de decirlo �ngel Gonz�lez. No fue as�. �l escribi�: �Donde pongo la vida, pongo el fuego�.Qui�n dijo lo anterior, no tengo ni idea. Quiz� fui yo, cuando a�n cre�a que tambi�n era valiente, que tambi�n era poeta, que me subir�a al almendro, etc�tera, etc�tera. Tampoco recuerdo qu� poeta dijo que la vida era una cuesti�n de sumas y restas. �Lo que te da el amor, lo que te roba el miedo�. Quiz� lo escribi� el argentino Jorge Boccanera. O Alberto Vega, al que �ngel ayud� mucho, por cierto.Insisto: estamos hablando de po�tica b�sica, nivel 1, gente que con suerte publicar� algo, que no ganar� mucho pero seguir� intent�ndolo porque no sabe vivir de otra manera. Poniendo la voz, la herida, la vida, el fuego... en pr�cticamente todo lo que acometa. Problema. S�, problema. �Qu� cuerpo aguanta tanta tralla? Tambi�n se ha dicho todo sobre esto y se seguir� diciendo porque entre la verg�enza y la verdad sigue habiendo gente, quiz� usted mismo, que apuesta por la autenticidad.A m� todo esto a veces se me olvida y la vida me pasa por delante mientras, como a Icaro, los brazos se me rompen por haber abrazado nubes. Pero esta ma�ana he le�do del tir�n el poemario de Mar�a Castrej�n No hay hormigas en la Ant�rtida, a�n no era ni de d�a, y he sentido fuertemente la paz de la verdad. O la paz de su verdad. Tiene esta poeta una especial habilidad para mezclar el horror con la belleza y que ninguno de los dos desentone. Y mucho menos el resultado. Podr�a hablarles del primer verso del primer poema del libro, pero les estar�a arrebatando el placer de vivirlo en soledad.Transcribir� otro: �Mi ant�rtida tiene dos cuartos de ba�o, dos habitaciones y Netflix. Las pastillas contadas los productos de limpieza escondidos�. A Mar�a Castrej�n la conoc� un verano pero era octubre. Ella llevaba un vestido rojo, largo, de tirantes, sin sujetador. Alg�n rizo, como siempre, ocultaba sus ojos. Era imposible no prestarle la m�xima atenci�n. Luego tuvo la osad�a de hablar, incluso de recitar. La herida, la vida, la voz, el fuego.










