Los distintos aditivos plastificantes presentes en envoltorios alimentarios pueden migrar al pescado cuando este alimento se almacena en la nevera o el congelador. Lo indica un estudio del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC), en colaboración con la Universidad de Florencia.Estos envases y envoltorios transfieren estos contaminantes incluso a temperaturas -20 ºC y la duración del contacto es un factor que contribuye significativamente a la transferencia de los aditivos plásticos.Este trabajo pone en evidencia que, pese a que la Ley de Residuos española de 2022 no permite el uso de ftalatos y bisfenol A en envases en contacto con alimentos, estas sustancias se siguen detectando. “Y en el caso del bisfenol A, su presencia puede provocar ingestas que suponen riesgo”, apunta Ethel Eljarrat. la directora del IDAEA-CSIC y coautora del estudio.Este es el primer trabajo que evalúa y demuestra la transferencia que se da de estas sustancias contaminantes a alimentos en condiciones de conservación en frío. La migración aumenta cuanto más se prolonga el tiempo de almacenamiento en la nevera o el congelador.Aditivos plastificantes analizadosLos investigadores analizaron la transferencia al pescado de cuatro familias de plastificantes: ftalatos, ésteres organofosforados, bisfenoles y los plastificantes alternativos empleados como sustitutos de los ftalatos, sustancias químicas usadas en envoltorios y envases plásticos para aportarles flexibilidad y resistencia.Para este fin seleccionaron diversos tipos de envoltorios plásticos (bandejas de poliestireno como las que dan en la pescadería, bandejas compostables, films y bolsas de congelación con cierre). ¿Cómo lo hicieron? Compraron pescado fresco, para analizar la contaminación ambiental de base, y luego lo introdujeron en los distintos tipos de envoltorios para ver el nivel de migración que se producía tras permanecer en la nevera 48 horas y hasta 30 días prolongando la prueba.Así se pudo cotejar el “nivel de contaminación que pueda tener el pescado que se captura en el mar y cuál es la contaminación que ocasiona el envase o envoltorio”, explico Ethel Eljarrat. Las pruebas se realizaron con salmón, atún y merluza almacenados en refrigeración (+4 ºC durante 48 horas) y congelados (-18 ºC durante 30 días).Resultados preocupantesLos resultados obtenidos constatan la migración hacia el pescado de las cuatro familias de plastificantes, un hecho que los expertos juzgan preocupante, puesto que algunos de los aditivos plásticos hallados presentan efectos toxicológicos para la salud, como disrupción endocrina y potencial carcinogénico, según han demostrado diversos estudios.Entre el total de 49 contaminantes estudiados, se observaron tasas de migración de hasta el 100 % en el caso de compuestos como los bisfenoles.Y estos son los envases seleccionados para el ensayo: bandeja negra, bandeja clara compostable, y bolsa zip (tres de cada uno) para cada pescado, salmon, merluza y atúnIDAEA-CSICAlto nivel de migración del bisfenol ALos autores resaltan, efectivamente, el alto nivel de migración del bisfenol A, lo cual es reseñable teniendo en cuenta que la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha revisado y rebajado los niveles de exposición diaria considerados seguros para la población, especialmente para el bisfenol A.Concretamente en 2023, redujo su índice de seguridad 20.000 veces —pasó de 4.000 nanogramos por kilogramo de peso corporal admisible al día a 0,2 nanogramos—, “lo que refleja la creciente preocupación sobre su impacto en la salud y seguridad alimentaria”.“El nivel de ingesta admisible de bisfenol A es actualmente tan bajo que, aunque se detecten cantidades pequeñas de migración desde el envoltorio al pescado, fácilmente se sobrepasan los niveles de riesgo” añade Ethel Eljarrat.En el estudio, el bisfenol A no se detectó en ninguno de pescados frescos analizados. En cambio, después de ser refrigerado o congelado en envases plásticos, se detectó su presencia en el pescado en niveles de hasta 15.5 ng/g de peso fresco.En prácticamente la mitad de situaciones analizadas se superó el umbral de riesgo establecidoNo hay un nivel máximo permitido de presencia de estos plastificantes en alimentos (sólo lo hay para algunas sustancias, como las dioxinas). No existe un tope para el bisfenol A. Pero sí está recomendado un nivel diario máximo de exposición tolerable para las personas para algunos de los plastificantes analizados.El estudio concluye que en prácticamente la mitad de los escenarios analizados se superó el umbral de riesgo establecido según la evaluación de la exposición a estos aditivos por ingesta diaria estimada para tres perfiles de consumidor (adultos, niños y bebés).Y esta superación se debió principalmente a la presencia de bisfenol A.El cálculo del riesgo de exposiciónEl estudio incorpora una evaluación del riesgo de exposición a estos aditivos por ingesta en adultos, niños y bebés. Para calcular cuántos aditivos plásticos ingiere cada uno de estos grupos de población a través del pescado, las investigadoras combinaron los datos de concentración de cada sustancia detectada en el pescado con datos oficiales de consumo de pescado fresco en España. Posteriormente, dividieron el resultado entre el peso corporal medio de cada grupo: 5 kg para bebés de 6-12 meses, 12 kg para niños de 1-3 años, y 70 kg para adultos. De este modo, obtuvieron una ingesta diaria estimada por kilogramo de peso corporal para estos tres perfiles de consumidor. Por último, se calculó el riesgo mediante comparación con los valores de referencia establecidos por autoridades internacionales como la EFSA.En cambio, la contribución del resto de contaminantes detectados fue mínima. “Considerando única y exclusivamente la ingesta de pescado, se supera el valor recomendado para el bisfenol A; pero hay que tener en cuenta que esos niveles de exposición son aún mayores si consideramos también la ingesta del resto de alimentos, así como la exposición por inhalación y por contacto dérmico”, apunta Ethel Eljarrat.El pescado conservado en envases plásticos presenta niveles de plastificantes superiores a los del pescado fresco recién comprado.Andrea Martínez / PropiasLa tasa de transferencia varía según el pescado y la cantidad de aditivos en el plásticoSe confirmó, pues, que el pescado conservado en envases plásticos presenta niveles de plastificantes superiores a los del pescado fresco recién comprado.Pero la tasa de la migración varió según las características del pescado y la cantidad de aditivos en el plástico.“No solo incide el tiempo de contacto sino el contenido graso o el nivel del agua del pescado. Los contaminantes tienen comportamientos diferentes. Los hay que son más afines al agua y los hay que son más afines a los lípidos. Si un compuesto es más afín al agua, migra más en los pescados que tienen alto contenido en agua. Y, por el contrario, si les ‘gusta’ más la grasa, pues entonces tenemos mayores migraciones en los pescados con más grasa”, señala María Vittoria Barbieri, coautora del trabajo.También se comprobó que algunas sustancias que están siendo utilizadas como plastificantes alternativos -al demostrarse la toxicidad del aditivo primario- mostraron tasas de migración muy elevadas en todos los pescados analizados y hasta más del 95% en el caso del salmón.La cantidad de plastificante que llega al pescado, depende, evidentemente, de los niveles de concentración que haya inicialmente en el envoltorio. “los envoltorios compostables presentan mayores niveles de plastificantes que los no compostables” dicen las investigadoras.De ahí que los mayores riesgos se observaron en el caso de la merluza congelada durante 30 días en bandeja compostable.En cambio, el menor riesgo se da por refrigeración utilizando las bolsas de congelación.Todos estos resultados serían representativos de la migración de aditivos para cualquier marca de pescado congelado que se compra en el supermercado.Lo que hemos visto en el estudio, y eso es lo novedoso, es que, incluso en condiciones de frío de -20 grados, se produce esa migraciónEthel EljarratDirectora del IDAEA-CSIC y coautora del estudio.Hasta ahora, los trabajos relacionados con la posible migración de aditivos y plastificantes se centraban en evaluar el efecto del calor del horno o el microondas sobre los envases de plástico. No existían estudios que evalúen este proceso en condiciones de frío, según explica Maria Vittoria Barbieri, investigadora del IDAEA-CSIC y autora principal del estudio.“Podríamos pensar que los contaminantes se van a quedar retenidos en el envoltorio en condiciones de frío, pero no. Lo que hemos visto en el estudio, y eso es lo novedoso, es que, incluso en condiciones de frío de -20 grados, se produce esa migración”, dice Ethel Eljarrat, directora del IDAEA-CSIC y coautora del estudio.“Sabíamos que, al calentar un alimento en un envase de plástico en el microondas, proceso que apenas dura segundos o minutos, se da esa transferencia. Pero cuando congelamos un alimento, aunque la temperatura es inferior, el tiempo en que el alimento está en contacto con el envoltorio es muy superior (los alimentos se pueden congelar hasta 6 meses). O sea, si hubiéramos hecho el estudio considerando un periodo de congelación de 6 meses, probablemente los niveles de migración serían superiores”, añade. “Estos resultados son extrapolables a envoltorios empleados para la carne u otros alimentos”.Lee también“El estudio pone de manifiesto que las condiciones reales de almacenamiento doméstico deberían tenerse más en cuenta en las evaluaciones de seguridad alimentaria y en el diseño de materiales en contacto con alimentos. Se debe prestar especial atención a compuestos como el bisfenol A y algunos de los nuevos plastificantes alternativos como el DEHA, que han mostrado elevadas tasas de transferencia hacia los alimentos”, añade Eljarrat. Además, “urge disponer de datos toxicológicos para los nuevos aditivos que se están introduciendo en el mercado, y así poder evaluar también su impacto en la salud”.Regulación incumplidaLa UE prohibió en enero de 2025, mediante un reglamento el uso y comercialización del bisfenol A (BPA) y otros bisfenoles en la fabricación de materiales destinados a entrar en contacto con alimentos, por sus efectos perjudiciales para la salud. Pero se concedió 38 meses para su entrada en vigor (que se demora hasta enero de 2028). En España, el Congreso de los Diputados aprobó en 2022, en una última lectura de la ley de Residuos, la prohibición de sustancias consideradas tóxicas en contacto con alimentos, como el bisfenol A y los plastificantes ftalatos. Pero, la norma no se ha desarrollado.Periodista especializado en medio ambiente. Promotor del Canal Natural. Autor de 'Emergencia climática: Escenarios del calentamiento y sus efectos en España'. (Librosdevanguardia) acerrillo@lavanguardia.es
Detectado por primera vez en pescado congelado el plastificante bisfenol A, pese a la prohibición en España
La investigación desvela niveles de este aditivo que suponen “riesgo”, según apunta Ethel Eljarrat, directora del IDAEA-CSIC y coautora del estudio







