La inmigración pesa más que la independencia entre los votantes de Aliança Catalana. Esta es una de las principales conclusiones del estudio presentado este miércoles por el Institut de Ciències Polítiques i Socials (ICPS), que analiza el auge simultáneo de Vox y el partido de Sílvia Orriols en Cataluña. El trabajo apunta además a que el crecimiento de la extrema derecha estrecha el espacio electoral de Junts y del PP y empuja a ambas formaciones a competir en el terreno de la inmigración, una estrategia que, según advierten los autores, puede acabar reforzando a los partidos que han marcado la agenda en esta cuestión.La investigación, que analiza los resultados de las elecciones autonómicas de 2021 y 2024, enmarca el auge de ambas formaciones en el crecimiento de la derecha radical en Europa de los últimos años. Según los autores, Vox y Aliança Catalana comparten los tres rasgos propios de este espacio político: nativismo, autoritarismo y populismo. Su coincidencia en el Parlament de Cataluña los convierte en una singularidad en Europa, donde no es habitual que dos partidos de ultraderecha convivan en la misma Cámara.Tras décadas de marginación de la extrema derecha en Cataluña a finales del siglo XX, el movimiento entró en una fase de reorganización a principios de milenio con la aparición de Plataforma per Catalunya, la formación de Josep Anglada. Concebido como una primera reacción a la ola migratoria, entró en varios ayuntamientos de la Cataluña central y quedó cerca de entrar en el Parlament en 2010, pero terminó diluido por el procés. “PxC no pudo sostener el discurso antiinmigración porque el procés llevó a la polarización y obligó a situarse como independentista o unionistas; y Anglada quería ser neutral para atraerlos a todos”, señala el autor. Su discurso encontró relevo en Vox y Aliança Catalana. Los de Santiago Abascal irrumpieron en Cataluña como la respuesta más contundente frente al desafío soberanista; mientras que Orriols sumó a los independentistas desencantados. “Aliança representa una ruptura del catalanismo clásico al pasar del nacionalismo cívico a una visión más étnica de la nación”, remarca Martínez-Cantó, que resume: “El votante de Aliança vota más por inmigración que por independencia”. El perfil de los votantes en Cataluña es similar: un hombre de mediana edad con un nivel educativo medio. Sin embargo, existen varias diferencias más allá de la mirada antagónica sobre la identidad nacional. Mientras que Vox mantiene posiciones más conservadoras sobre feminismo y derechos LGTBI, plantea el estudio, Aliança Catalana se aproxima a corrientes de la nueva derecha europea que reivindican estos derechos para “criticar las prácticas asociadas al Islam”. También discrepan sobre el cambio climático: Vox tiende a minimizarlo, mientras que AC reconoce su existencia y la necesidad de actuar a pesar de defender la energía nuclear. Los de Ignacio Garriga también muestran más proximidad con el cristianismo. Sin embargo, para Martínez-Cantó, du discurso radical antimigratorio sitúa a ambas formaciones en un mismo espacio. “La diferencia entre votar a Aliança o a Vox es si uno se siente más español o más catalán. Su presencia en el Parlament (Vox tiene 11 escaños y Aliança, 2, aunque las encuestas apuntan a un fuerte crecimiento de la formación de Orriols) incomoda especialmente a Junts y al PP. “Aliança compite por ser más nacionalista y más de derechas que Junts”, apunta Martínez-Cantó. Los resultados señalan que el principal riesgo para Junts es que Aliança Catalana siga creciendo entre los votantes independentistas más preocupados por la inmigración. Sin embargo, el estudio identifica también un límite para Orriols: los electores de Junts que consideran que el conflicto nacional sigue siendo la cuestión prioritaria tienden a mantenerse fieles al partido de Puigdemont. “Si el discurso independentista vuelve a tener peso, volverán a ganar espacio”, plantea Martínez-Cantó, que ve el regreso del expresident Puigdemont como una oportunidad para el partido “Junts tiene que decidir qué es más importante: si el conflicto nacional o la política económica y antiinmigracion”, añade. El PP en cambio, presenta una doble brecha. El estudio señala que una parte importante de los votantes populares se desplaza hacia la formación de Garriga cuando perciben como prioritarias cuestiones como la inmigración o el conflicto territorial. Y plantea: “¿Hasta qué punto puedes tener éxito legitimando las posiciones del actor original?”La incógnita, concluye el estudio, no es ya el crecimiento de la extrema derecha, sino hasta qué punto será capaz de condicionar las estrategias y el discurso de los partidos tradicionales. Los autores apuntan a que Vox y Aliança podrían llegar a sumar cerca de una cuarta parte de los escaños del Parlament, complicando las mayorías y aumentando el riesgo de bloqueo institucional en la formación de gobiernos. “En Europa, el techo está siendo actualmente de un tercio de los votantes. Esta es una perspectiva posible en Cataluña”, concluye Martínez-Cantó.
El auge de la extrema derecha en Cataluña: “El votante de Aliança vota más por inmigración que por independencia”
Un estudio del Institut de Ciències Polítices i Socials analiza los retos de Junts y PP para fidelizar el voto ante el populismo y el “nativismo”







