Sin duda, el dato más remarcable del Barómetro de Opinión Política del CEO publicado el 9 de julio es el sorpasso en votos y escaños que Aliança Catalana inflige a Junts. Un detalle que no se ha ponderado lo suficiente es el peso de los partidos xenófobos en Cataluña. En las elecciones autonómicas celebradas en Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía, Vox ha obtenido entre un 14 y un 19% de los votos; a la suma de Aliança y Vox, el CEO le atribuye nadas más y nada menos que el 25% de los sufragios, un pronóstico que, si se cumpliera, situaría a Cataluña a la cabeza de las comunidades autónomas en términos de apoyo popular a la xenofobia.El Barómetro de julio también confirma otro sorpasso que ya se registró en octubre de 2025. En aquella edición, con una valoración de 3,8 (sobre 10), Sílvia Orriols superó por primera vez a Carles Puigdemont, quien obtuvo un exiguo 3,5. Con idénticos resultados esta vez, el líder juntaire sigue muy lejos de Salvador Illa, que apenas acusa el desgaste de gobierno y sigue encabezando el ranking ex aequo con Oriol Junqueras. Puigdemont encadena dos años con notas inferiores al 4; por detrás ya solo tiene a Alejandro Fernández del PP y a Ignacio Garriga de Vox.El sorpasso entre líderes no sorprende: Puigdemont es un dirigente más que amortizado; su próximo retorno a Cataluña, con el permiso de los recalcitrantes jueces que están demorando la inevitable aplicación de la amnistía, no tendrá el efecto que él y acaso su partido esperan. Si incluso la desconocida Pilar Castillejo lo supera en el ranking de valoración, más pronto que tarde Puigdemont tendrá que admitir que ha llegado el momento de pasar página, no de la lucha por la independencia, sino más bien de sí mismo.El sorpasso de partidos también tiene su lógica. Respecto a la inmigración, los vasos comunicantes entre el mundo exconvergente y la nueva ultraderecha son conocidos. No hace falta remontarse a lo que decía Marta Ferrusola en 2001 sobre el inminente fin de las iglesias románicas en Cataluña; una ilustración más reciente es la futura exdiputada de Junts en el Parlamento de Cataluña, Anna Navarro, el gran fichaje estrella de Puigdemont para las elecciones de 2024.Con Junts sin opciones de gobierno, Anna Navarro se quedó sin la conselleria desde la cual habría podido seguir desplegando los dotes de gurú tecnológica adquiridos en sus más de 30 años de residencia en Estados Unidos. ¿Cuál es el legado de Navarro después de dos años de sentarse en el Parlamento? Inevitablemente, no se la recordará por sus posibles logros parlamentarios, sino por el desenvuelto comentario que hizo el 3 de abril de 2025 sobre el supuesto acceso preferente a los centros de atención primaria de los inmigrantes recién llegados del extranjero, en detrimento de los catalanes de toda la vida como ella. Es decir: un comentario más propio de Orriols en boca de toda una dirigente de Junts.