Buscaban los catalanes cercanos al independentismo un milagro, un quiebro que hiciera al Papa, en las 48 horas que pas� en Barcelona, acercarse a su causa, un gui�o al proc�s. Y los resultados fueron los contrarios. La "unidad" se convirti� en el hilo conductor de la parada de Le�n XIV en la Ciudad Condal. Un deseo de unidad, de reconciliaci�n que repiti� en todas sus alocuciones. Los asesores del Vaticano consideraron importante que el Santo Padre abrazara, eso s�, el catal�n en sus alocuciones. Lo hizo en todas, pero de manera especial en la abad�a de Montserrat, donde la lengua cooficial se impuso por encima del castellano.Pero pese a sus denodados esfuerzos por aprovecharse de la visita del Papa a Catalu�a para intentar reverdecer las protestas masivas del proc�s, el independentismo no logr� boicotear el paso de Le�n XIV por la regi�n. Apenas unas decenas de secesionistas salpicaron la ladera de Montserrat por la ma�ana y una comitiva algo m�s numerosa, pero que nunca super� el centenar de individuos, se concentr� por la tarde a una manzana de la Sagrada Familia para vociferar consignas separatistas al paso del papam�vil. Tuvieron el poco tino de elegir, adem�s, una esquina vallada con altas verjas de las que colgaba el cartel: "Punto sin visibilidad".Sus gritos fueron contrarrestados por los miles de feligreses que poblaron el trayecto del pont�fice desde el paseo de Gracia hasta la bas�lica modernista dise�ada por Gaud�. Si dos banderas destacaron sobre el resto, fueron la vaticana y la espa�ola, aunque la ANC ofreci� a destajo insignias estelades a lo largo del recorrido para alimentar un relato que nunca lleg� a cuajar entre los presentes, a pesar de haber sido promocionado por el ex presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y por representantes de Junts, como su portavoz en el Congreso, M�riam Nogueras, o el presidente del Parlament, Josep Rull, quienes se dirigieron al pont�fice en las Cortes y en la Catedral de Barcelona para convencerlo de la existencia de la "naci�n" catalana.Los Mossos d'Esquadra tuvieron que destinar efectivos a evitar un enfrentamiento entre los independentistas convocados por la ANC para espetar al Papa, que su uso del catal�n no les saciaba, y otro grupo de j�venes cat�licos que les recriminaron su presencia. El cord�n policial ahog� un encendido choque verbal que tuvo lugar en los aleda�os del templo gaudiniano -en la confluencia de las calles Rosell� y Sardenya- una hora antes de que Le�n XIV pasara por el lugar.El Papa consigui� escabullirse durante las dos jornadas del abrazo nacionalista, que tambi�n le ofreci� el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, cuando en su misiva de bienvenida le hizo saber que acababa de aterrizar a la misma "naci�n" catalana que promocionan los independentistas.La presencia habitual del catal�n en las alocuciones del pont�fice desmont� el argumentario sobre el que se ciment� el intento de boicot secesionista, que si bien marc� pol�ticamente el paso de Le�n XIV por Catalu�a, en absoluto lleg� a empa�ar ninguno de los actos que compusieron la agenda papal.Ayer, el d�a se centr� en dos puntos b�sicos del catalanismo. Primero, en Montserrat. Para los locales representa el "alma espiritual" del catalanismo. Durante el proc�s, algunos monjes mostraron una postura comprensiva sobre el sentimiento independentista, pero intentaron mantener el di�logo con las partes.Tras rezar un rosario con los monjes, ante la advocaci�n de la Virgen de Montserrat, el Santo Padre pidi� en catal�n a los monjes que "Mar�a, Reina de la paz, que nos ense�e a renunciar a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a la murmuraci�n y a las calumnias. Y que aprendamos a custodiar y a cultivar el amor en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates pol�ticos y en las comunidades cristianas, de modo que el odio ceda paso a la esperanza y la paz".Por la tarde, el Papa consigui� el milagro de devolver al presidente del Gobierno a una misa. La Sagrada Familia fue el punto de encuentro para acoger a cinco mil fieles que se reunieron el d�a del centenario de la muerte de Gaud�. En el interior de la bas�lica, al Papa, que fue recibido por los Reyes don Felipe y Do�a Letizia, le esperaban Pedro S�nchez y 13 ministros de las dos facciones del Gobierno. Ante ellos, el Santo Padre subray� el valor simb�lico de la Sagrada Familia como lugar de encuentro y comuni�n, al se�alar que "as� es como la ciudad condal y toda Catalu�a se re�nen en este templo, signo tambi�n de unidad y de concordia para toda Espa�a".Una �ltima vez de llamada hacia la "unidad" en Espa�a. Un mensaje con el que el Papa zanj� sus palabras p�blicas en Barcelona antes de poner rumbo a Canarias, donde tendr� lugar entre hoy y ma�ana la tercera pata del viaje. Le�n XIV empezar� en Las Palmas de Gran Canaria con un encuentro con las personas migrantes en el puerto de Arguinegu�n. Desde ma�ana, la acogida y el valor del ser humano ser�n el hilo conductor de la visita.