El Papa ha aterrizado este martes en Barcelona para emprender los dos días de visita a la ciudad, después de tres intensas jornadas en Madrid con un fuerte contenido político, además de espiritual. Se espera que en Cataluña rebaje ese mensaje, siendo el acto central la inauguración de la Torre de Jesús de la Sagrada Familia, este miércoles, pero León XIV también tiene presente que el mismo problema que ha señalado en Madrid está presente en Cataluña: la fractura social en torno al debate político. Por eso es relevante cómo ha llamado en la catedral de Barcelona, en su primer discurso, a “construir armonía y comunión, más allá de toda polarización”.En la visión de León XIV es clave, a todos los niveles, la idea de comunidad, donde nadie queda excluido y se superan las diferencias, pensando siempre en el bien común, y no en los intereses particulares. Es un mensaje aplicable tanto a la Iglesia como a la sociedad y la política. Por eso ha concluido con una llamada a “barceloneses y catalanes” a convertirse en “constructores de unidad” en un mundo “desgarrado por guerras y divisiones, en una sociedad cada vez más fragmentada e individualista”. Para ser artífices “de acogida, de concordia y de paz, incluso a costa de sacrificios y renuncias”. De entrada, la llegada del Pontífice ya estaba precedida de la polémica planteada desde parte del mundo independentista para que en su visita hable catalán. Por eso su primer discurso en Barcelona, aunque ha sido eminentemente pastoral y dirigido a la Iglesia de Cataluña, ha tenido también un doble sentido. El Papa ha comenzado hablando en catalán, ha pronunciado en esta lengua parte de su discurso y lo ha dedicado por entero, de modo muy evidente, a la idea de la unidad. En ese contexto, ha llamado a “construir armonía y comunión, más allá de toda polarización”. Y esta parte de sus palabras fue en catalán.Este uso del catalán en el discurso es un claro gesto de distensión, porque no es praxis de los viajes del Papa que hable en la lengua de cada lugar. Al igual que Francisco, suele hacerlo en italiano, inglés o, en países de habla hispana, en castellano. Si acaso incluye algún saludo en las lenguas locales, pero no tramos enteros de los discursos.De este modo, el Papa ha querido desactivar una polémica que podía interferir en la visita, algo que siempre preocupa al Vaticano en los viajes, donde el objetivo es lograr transmitir claramente el mensaje que le interesa al Pontífice en cada lugar. León XIV ya pudo comprobar el día anterior, en el Congreso de los Diputados, el ruido de fondo que le esperaba en Barcelona. Tanto la portavoz de Junts en esta Cámara, Míriam Nogueras, como el del Senado, Eduard Pujol, se dirigieron a él en el momento de los saludos para decirle, ella en inglés y él en italiano, que esperaban que hablara en Barcelona, hablara en catalán. Lo hicieron, además, en forma de consejo, algo que en el Vaticano ha podido chirriar: “Hablar en la lengua de la tierra que os acoge es un hermoso acto de amor y respeto”. Además, a otro nivel, otras tensiones sociales están a flor de piel en Cataluña: la llegada del Papa a Barcelona coincide con una gran protesta de profesores en el centro de la ciudad. Es la jornada de huelga número 22 este año de escuelas e institutos públicos y la sexta que afecta a toda Cataluña.El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha recibido al Pontífice en el aeropuerto del Prat. Fuentes del Ejecutivo catalán han adelantado que en la reunión privada que mantendrá con el por la tarde le dará una carta, que comienza con la fórmula “¡Paz, paz y siempre paz!“, subraya las “profundas raíces cristianas” de Cataluña y su “avidez de paz”.Tanto la Generalitat como el Ayuntamiento de Barcelona han colocado banderas del Vaticano en las fachadas del Palau y del Consistorio. Es una cortesía excepcional, que no se ha producido en visitas de otros jefes de Estado a Cataluña.El Papa se ha trasladado al centro de la ciudad, con menos gente en las calles que en Madrid. Solo ha encontrado la multitud en la plaza de la catedral. Al inicio de la ceremonia en este templo, el arzobispo de Barcelona, el cardenal Juan José Omella, le ha dado la bienvenida en catalán en un breve discurso: “Beneït el qui ve en nom del Senyor” (Bienvenido el que viene en nombre del Señor). “No le traduzco porque lo entiende”, ha dicho. León XIV luego ha iniciado su homilía en la misma lengua: “Estimats germans i germanes…”. Fue solo una frase (“Queridos hermanos y hermanas, con gran alegría inicio mi visita rezando la hora sexta en esta Catedral junto a vosotros”), pero ya rompió el hielo.El papa León XIV, a su llegada a la Catedral de Barcelona, este martes.Carles RibasEl Pontífice saluda a los fieles desde las escalinatas de la Catedral de Barcelona. Emilio Morenatti (AP Photo/Emilio Morenatti)Una multitud de fieles se congregan frente a la Catedral de Barcelona antes de la asistencia del Papa en la misa de mediodía.Dan Kitwood (Getty Images)León XIV (a la izquierda), junto al arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, a su llegada al aeropuerto internacional Josep Tarradellas Barcelona-El Prat.Albert GarciaEl presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa (a la izquierda), recibe al Papa en el aeropuerto internacional Josep Tarradellas Barcelona-El Prat, este martes.Albert GarciaEl presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa (a la izquierda), recibe al Papa en el aeropuerto internacional Josep Tarradellas Barcelona-El Prat, este martes.Albert GarciaEl papa León XIV llega al aeropuerto internacional Josep Tarradellas Barcelona-El Prat, este martes. Albert GarciaOperarios trabajan en los últimos preparativos para la llegada del papa al aeropuerto de El Prat en Barcelona, este martes. Albert GarciaAgentes de la Guardia Civil en el aeropuerto de El Prat de Barcelona, este martes. ALBERT GARCIAMiembros del Gobierno Nacional y Autonómico y de la Iglesia durante la despedida al Papa antes de partir rumbo a Barcelona desde el aeropuerto internacional Adolfo Suárez Madrid-Barajas.Pool Moncloa/Rubén Somonte (Pool Moncloa/Rubén Somonte)El Papa se despide de Madrid y vuela hacia Barcelona, desde el aeropuerto internacional Adolfo Suárez Madrid-Barajas.Gabriel Luengas (Europa Press)La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso (a la derecha), se despide del papa León XIV junto a la ministra de Defensa, Margarita Robles (a la izquerda), en el aeropuerto de Madrid Barajas Adolfo Suárez donde cogerá un avión rumbo a Barcelona para continuar su visita oficial a España.