Apela a la concordia y al "reencuentro" e insta a los catalanes a ser "constructores de paz"."Paz", "fraternidad" y, especialmente, "reencuentro" y "unidad". Es lo que Le�n XIV pidi� a los catalanes durante la segunda escala de su viaje a Espa�a. "Trabajar juntos no es una elecci�n de estilo, sino una necesidad fisiol�gica", proclam� desde la Catedral de Barcelona, en homil�a donde altern� las lenguas catalana y castellana.El Papa fue muy rotundo a la hora de hacer un llamamiento a los fieles a actuar como "constructores de unidad". De esta forma, volvi� a apelar a la diversidad, a las sociedades "abiertas" y a los lugares "amplios" frente a quienes alzan muros y optan por la confrontaci�n pol�tica y social.Por la tarde, particip� en una vigilia de oraci�n en Montju�c, donde habl� de grandes cuestiones actuales: salud mental, crisis de fe e hizo una referencia directa a la violencia machista y a la lacra de los "feminicidios", que pidi� combatir conjuntamente.Pluralismo y concordiaLa alusi�n directa al "reencuentro" entre los ciudadanos catalanes y al pluralismo ling��stico, sociocultural y geogr�fico de todos los ciudadanos desde la Catedral contrast� con la reacci�n de Junts y otros agentes del bloque independentista. As�, los de Carles Puigdemont volvieron a optar por la confrontaci�n directa con el arzobispo de Barcelona, Juan Jos� Omella, a quien no perdonan que no se alineara con ellos durante el momento de mayor tensi�n del proc�s.El pulso de Junts lleg� a su c�nit el pasado lunes, cuando sus principales rostros en el Congreso, M�riam Nogueras y Eduard Pujol, aprovecharon su audiencia privada con el Papa para pedirle en castellano e italiano que hablase en catal�n.Los viajes del Papa est�n planificados al detalle y se preparan con mucho antelaci�n. Por esta raz�n, su apuesta por el biling�ismo era muy anterior a los gestos maximalistas de Junts. Su escala en Barcelona va a continuar hoy y tendr� su momento m�s destacado en la Sagrada Familia. Bendecir� su torre central, de 172,5 metros, que la convierten en la iglesia m�s alta del mundo.Tambi�n hoy, Le�n XIV se convertir� en el primer Papa en visitar una c�rcel espa�ola, Brians 1, en Sant Esteve Sesrovires (Barcelona), donde se reunir� con reclusos, funcionarios e integrantes del equipo de pastoral penitenciaria. Los reclusos son una de las prioridades de su pontificado, como prueba la misa que tuvo en diciembre en la Bas�lica de San Pedro, que reuni� a m�s de 6.000 presos.Tras recorrer Brians 1, se desplazar� al monasterio benedictino de Montserrat, que en 2025 conmemor� el milenario de su fundaci�n. Luego, regresar� a la capital catalana, donde ayer fue muy claro, tal como se evidenci� en su homil�a en la Catedral y en una vigilia de oraci�n ante 40.000 personas en el Estadi Ol�mpic Llu�s Companys.M�ltiples gestosLos gui�os a Catalu�a de Le�n XIV fueron m�ltiples durante toda la jornada. En la Catedral, visit� el Cristo de Lepanto y la cripta donde, seg�n la tradici�n, reposan los restos de la copatrona de Barcelona, Santa Eul�lia. En el claustro, vio l'ou com balla, una tradici�n barcelonesa documentada desde el siglo XVII. Tiene lugar en Corpus -que fue el pasado jueves- y consiste en situar un huevo -s�mbolo de la vida- en un chorro de agua rodeado de flores.Luego, el Papa sali� a la calle para saludar a los fieles y de nuevo us� las dos lenguas. Por la tarde, en Montju�c, vio c�mo se alzaba un castell, una torre humana de diversos pisos. Es una tradici�n popular reconocida por la Unesco como patrimonio inmaterial de la Humanidad.El president de la Generalitat, Salvador Illa, agradeci� al Papa su "sensibilidad hacia Catalu�a". As� se lo comunic� en una audiencia privada, en la que abordaron el convulso escenario geopol�tico y su primera enc�clica, donde defiende la dignidad humana ante la eclosi�n de la inteligencia artificial.El alcalde, Jaume Collboni, agradeci� al Le�n XIV su apuesta por "el di�logo y la convivencia ante el odio y la divisi�n" y asegur� que el viaje ha contribuido a proyectar cu�les son los "valores" con los que la capital catalana se proyecta al mundo.