Actualizado a las 21:58h.

A mi madre, que ha devenido en fulgurante estrella de radio a los 88 años, le fastidia mucho lo de morirse. Es como la anciana que, animada por el cura a subir a la «casa celestial», respingaba: «Quite, quite ¡como en casa de una!» Por ... el contrario, Teresa de Ávila -casi tan inteligente como mi madre- escribía: «Tan alta vida espero, que muero porque no muero». Convendrán conmigo en que lo normal es lo de mi madre.

Barcelona (Provincia)

El Papa León XIV visita España

Niña Pastori