Macarena Soto |
Madrid (EFE).- Cae la noche y caen también las energías de Ignacio, un joven que, tras la emoción de ver a papa, han conciliado el sueño en un patio de instituto convertido en campamento en Madrid: «Esperamos dormir y si no, le pedimos a la virgen».
Este gaditano es una de las trescientas personas que han pasado la primera noche de la visita de León XIV a España en el instituto público Jaime Vera, cerca de la plaza de Lima donde ha tenido lugar la vigilia, el primer gran baño de masas del pontífice en el país.
Entre esterillas, sacos de dormir, sillas de camping y mochilas, peregrinos de todas las edades han pasado la noche al raso, asumiendo la incomodidad del duro suelo de una pista de fútbol, pero con la convicción de que la incomodidad «vale la pena» por vivir de cerca una visita del papa a España.
«Jesucristo dormía sobre piedras», dice este joven, quien deja claro que tanto él como el resto de compañeros de El Puerto de Santa María (Cádiz) no están de viaje sino de «peregrinación».











