Hija de la gran duda�De qu� sirve tanto dinero si no aceptamos lo m�s b�sico; que nos vamos a morir?Vlad�mir Putin, presidente de Rusia, en Mosc�.EFEActualizado Martes,
junio
23:34Audio generado con IANo hay un solo d�a en que no piense en mi muerte. Apenas un ratito, por la ma�ana o antes de dormir, como una forma de amansar la idea, de ablandarla, de acostumbrarme a su peso. �Y qu� es la filosof�a sino prepararse para morir? Por eso me asombran estos nuevos todopoderosos, obcecados hasta el rid�culo en negarla. No les basta con tener m�s dinero del que podr�an gastar en cien vidas; no les alcanza con coleccionar peri�dicos, presidentes, islas o cohetes espaciales. Ahora quieren no morirse. En su delirio omnipotente, creen de verdad que la inmortalidad es un reto posible.Bryan Johnson es un gur� del antienvejecimiento que afirma haber domesticado sus biomarcadores mediante una disciplina espartana: restricci�n cal�rica, ayuno intermitente, un arsenal de suplementos qu�micos, un horario de sue�o milim�trico, seis transfusiones mensuales de plasma de un litro de su propio hijo y el sacrificio de tres adolescentes v�rgenes en luna llena. No, esto �ltimo es mentira. Pero solo esto �ltimo. Lo cierto es que vive como un esclavo, todo contenci�n.Y lo peor es que no faltan cient�ficos que avalan esta idea de vida eterna. Cuando los escucho, dudo si estoy viendo un programa de Iker Jim�nez o si es el d�a de los inocentes. Vale que hayamos asumido con naturalidad -y hasta con alg�n bostezo- que alguien que aparenta 37 a�os tenga en realidad 83, pero que quieran arrebatarnos la idea del fin, que nos hagan creer que si te mueres es porque quieres, porque no te has esforzado lo suficiente, loser, m�s que loser... eso s� que no.Putin se ha convertido en el Dorian Gray del Kremlin. Est� invirtiendo miles de millones en terapias g�nicas, en cultivar �rganos de repuesto en animales, en experimentos para retrasar la decadencia de la carne, mientras el r�gimen desarrolla una obsesi�n paranoica por la bioseguridad de su l�der: cuarentenas, controles m�dicos permanentes y una vigilancia extrema a cualquier amenaza microsc�pica.Para Peter Thiel, otro pirado que aspira a la eternidad, la muerte es solo un error de programaci�n, un fallo t�cnico, un defecto de dise�o que la ingenier�a de Silicon Valley puede corregir. Financia investigaciones sobre transfusiones de plasma joven, invierte fortunas en eliminar las llamadas c�lulas zombi y ha previsto que congelen su cuerpo mediante criogenia cuando el coraz�n se le detenga.�Pero de qu� sirve tanto dinero si no aceptamos lo m�s b�sico; que nos vamos a morir? Como si la inmortalidad no fuera el mayor de los aburrimientos. No existir�a el amor si fu�ramos inmortales, ni el v�rtigo de una �ltima copa compartida, ni la nostalgia, porque todo ser�a nostalgia. Por no hablar del ego�smo atroz que supone no dejar paso a los que vienen.Que hagan lo que hacemos todos para distraer a la parca: tener hijos, escribir libros, hacer el amor. Y cuando viene el miedo, apretar los dientes y seguir.Sospecho que, al final, la verdadera forma que tienen estos tipos de alcanzar la inmortalidad no consiste en no morir ellos, sino en conseguir que todos los dem�s muramos m�s r�pido.













