Actualizado Mi�rcoles,
junio
13:01Mil primeros a�os de vida, ese es el aniversario que cumple este jueves,10 de junio, la abad�a de Montserrat, el templo benedictino en el que 70 monjes predican la labor de San Benito bajo el lema 'Ora et Labora'. Montserrat, casa de la patrona de Catalu�a, s�mbolo de la identidad religiosa catalana, cierra su primer milenio con la visita de m�s alto nivel de su historia: la del Papa Le�n XIV.El m�ximo representante de la Iglesia Cat�lica fue recibido en este monasterio por Manel Gasch, el abad principal, un monje benedictino elegido como el l�der de la abad�a, que se distingue por su defensa del catalanismo. Antes de ser la m�xima autoridad del lugar, algunos le acusaron de posicionarse durante el proc�s del lado de los independentistas, pero desde que es la primera figura de Montserrat ha moderado su discurso, centr�ndose en cuestiones pastorales y culturales relacionadas con la vida eclesial. Sin embargo, consciente el Santo Padre de la importancia del catal�n en Montserrat, la lengua cooficial se ha impuesto en la cita, donde el castellano ha sido residual. Al Papa Le�n XIV le dio la bienvenida el abad en una alocuci�n en esta lengua, donde afirm�: "Quiero pensar que todos los cristianos catalanes est�n aqu�, presencial o virtualmente, y le dan una nueva bienvenida a Catalu�a a trav�s de este Montserrat que une e identifica espiritualmente a las Iglesias que peregrinan en esta tierra", fue un discurso institucional, de acogida y religiosidad, en el que se evit� cualquier palabra con posible trascendencia pol�tica. . Tras rezar un rosario en catal�n, el Santo Padre ha dedicado unas palabras a los monjes, a los que les ha recordado que "Jes�s nos muestra el camino de la misericordia, la reconciliaci�n, la verdad y la mansedumbre. Al mismo tiempo, desenmascara la violencia que puede esconderse en nuestras palabras y actitudes: la cr�tica que humilla, la condena que destruye y la agresividad que divide. Esa violencia escondida puede revestirse muchas veces de aparentes armaduras con las que intentamos proteger nuestras heridas, nuestros miedos o el sufrimiento causado por las injusticias". Ya en catal�n ha pedido a los monjes que "Mar�a, Reina de la paz, que nos ense�e a renunciar a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a la murmuraci�n y a las calumnias. Y que aprendamos a custodiar y a cultivar el amor en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates pol�ticos y en las comunidades cristianas, de modo que el odio ceda paso a la esperanza y la paz". Entre monta�as y conocida por Le�n XIVPara llegar a la Abad�a hay que recorrer la monta�a de Montserrat y aproximarse a sus escarpados picos. Un lugar de gran misticismo, Hitler pensaba que estaba el Santo Grial y en 1940 Heinrich Himmler la visit�. El estudioso esot�rico Otto Rahn vincul� el escenario pirenaico de Parsifal con Montserrat, mientras que los nazis interpretaban el himno El Virolai ("la m�stica fuente") como una pista secreta para encontrar la reliquia.M�s all� de estas teor�as, para los catalanes representa el "alma espiritual" del catalanismo. En Montserrat se conserv� la pr�ctica de la lengua catalana cuando Francisco Franco la prohibi�, lo que hizo que muchos lo vieran como s�mbolo de la resistencia de la "naci�n catalana". En los a�os 60 y 70, algunos monjes de Montserrat participaron en movimientos de oposici�n al franquismo y en la defensa de derechos civiles y culturales. El monasterio acogi� encuentros de intelectuales y activistas catalanes, reforzando su imagen como espacio de libertad y catalanismo. Y durante el proc�s, algunos monjes mostraron una postura comprensiva sobre el sentimiento independentista, pero intentaron mantener el di�logo con las partes. El Santo Padre tiene una relaci�n especial con la advocaci�n de Montserrat. Durante su etapa de misionero en Trujillo (al norte de Per�), fue uno de los impulsores de la construcci�n del templo de la Virgen de Montserrat, donde ejerci� de administraci�n y p�rroco. Como agustino, realiz� un retiro espiritual en Montserrat y en el a�o 2012, a principios de octubre, lo visit� de nuevo, seg�n recoge el libro Le�n XIV, el Le�n por la paz.












