Francesco OlivoAbadía de Montserrat 10/06/2026 14:20 Actualizado a 10/06/2026 17:44 El papa León, se decía, no es un hombre que acostumbre a romper los protocolos. Que es poco dado a la improvisación. Sin embargo, quizá por el clima a la vez místico y festivo que se respiraba hoy en Montserrat, ha acabado regalando una escena inesperada. Al término del rezo del Rosario, el Pontífice se ha asomado al balcón del monasterio, adornado con flores, para saludar a los miles de fieles congregados en la plaza y agradecer a Catalunya su capacidad de acogida. “Gracias por haber recibido a tantas personas de tantos países, porque nos enseñáis cómo integrar”, ha dicho.Ha sido uno de los momentos más emotivos de una jornada marcada por la devoción popular. Muchos fieles habían llorado pocos minutos antes, cuando León XIV subió hasta el camarín donde está la Virgen de Montserrat, la Moreneta, para rendirle homenaje durante el canto del Virolai. La solemnidad del acto ha convivido con la alegría contagiosa de los 1.200 niños de escuelas catalanas que han recibido al Papa con entusiasmo a su llegada al santuario.León XIV, que ya había visitado Montserrat cuando era prior general de los agustinos, ha demostrado conocer bien el significado espiritual del lugar. Recordó que aquellos muros “podrían contar innumerables historias de devoción, gratitud y esperanza” y ha evocado tanto a los mártires que derramaron su sangre por Cristo como a las voces de la Escolania, “la más antigua de Europa”.El papa en el camarín, frente a la Moreneta Andreu Esteban / PropiasPero el eje de su mensaje fue la paz. Ante la Moreneta, el Papa ha vuelto a una de las ideas centrales de su pontificado: la necesidad de desarmar la agresividad que se ha instalado en la convivencia cotidiana. Ha denunciado “la crítica que humilla, la condena que destruye y la agresividad que divide” y ha pedido abandonar las “corazas” con las que las personas esconden sus heridas y sus miedos. “Depositemos hoy a sus pies las corazas que han endurecido poco a poco el corazón”, ha exhortado Prevost. Porque, ha recordado, Cristo salva al mundo no mediante la fuerza, sino mediante “la fuerza desarmada y desarmante del amor”.El llamamiento se ha extendido más allá de los conflictos internacionales. León XIV ha pedido a los cristianos renunciar a las palabras hirientes, a la murmuración y a las calumnias en todos los ámbitos de la vida: la familia, las amistades, el trabajo, las redes sociales y también el debate político. El objetivo, afirmó, es que “el odio ceda paso a la esperanza y la guerra a la paz”. “Que la comunión sea más fuerte que toda división”, ha sentenciado. El Papa ha concluido su intervención con una invocación en catalán a la Moreneta, a la que ha pedido protección para Catalunya, España y el mundo entero.