Entre los diversos actos que está protagonizando el Papa en su visita a Barcelona ha destacado un simpático momento después del rezo que ha pronunciado en la Catedral de Santa Eulàlia. Antes del receso para comer en el Palacio Episcopal, como un grupo de unos 500 fieles estaban cantando en la calle frente a la fachada, el Pontífice ha decidido salir al balcón.Acompañado del Cardenal Obispo Juan José Omella, han sacado un micro al balcón y se ha dispuesto a pronunciar una bendición para todos ellos. Sin embargo, el micro ha fallado. En ese momento, el Leon XIV se ha abierto de brazos y sonriendo ha dicho a los fieles que el aparato no funcionaba.Sin embargo, Omella ha comenzado a mover el cable, a dar indicaciones hacia el interior del edificio e incluso a golpeado el micro en varias ocasiones y, cuando estaban a punto de ceder en su empeño, se obrado el milagro, en este caso, técnico. Omella ha sido informado de que, tras sus golpes, el micro volvía a funcionar, se lo ha devuelto a Robert Prevost y este ha pronunciado la bendición que tanto esperaban sus fieles en la calle de una ciudad atravesada por temperaturas propias del verano que no han mermado su voluntad hasta conseguir la bendición del Papa.
Omella ejerce de técnico de sonido y permite una bendición del Papa a 500 fieles desde el balcón del Palacio Episcopal de Barcelona
Los fieles esperaban escuchar al Papa, pese a las altas temperaturas de la capital catalana












