Actualizado a las 18:52h.
A Montse le costó años dejar de discutir con Dios. La muerte de su hijo, el insomnio que ningún tratamiento conseguía aliviar y una sucesión de pérdidas habían levantado un muro que ni siquiera la fe heredada de su familia lograba derribar. «He peleado mucho ... con Él», confesó este martes ante el Papa León XIV en la prisión de Brians (Barcelona). A pocos metros, Josefina asentía. Ella también había pedido explicaciones al cielo cuando un grave accidente puso al borde de la muerte a su hijo. «Siempre le cuestiono cosas, pero nunca tanto como entonces», admitió. Hoy, ambas hablan de Dios desde una cárcel y, paradójicamente, desde un lugar donde aseguran haber recuperado la esperanza.
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