Montserrat Benavent, reclusa de Can Brians 2, estaba sentada en la primera fila del pequeño salón de actos de la prisión, nerviosa, aguardando la visita de León XIV. “No sé qué le diré. Es que yo soy muy espontánea”, ha afirmado mientras tocaba el papel con el texto que iba a leer. Tras contar después sobre el escenario que había reencontrado la fe en la cárcel y dejado de culpar a Dios por la muerte de su padre y de su hijo, Montserrat se ha dirigido al Papa y le ha abrazado saltándose todos los protocolos; no una vez, sino dos. “Es que esto es único, histórico”, vaticinaba. La escena ha sido casi una metáfora del emotivo acto en el que León XIV ha visitado el penal, en Sant Esteve Sesrovires (Barcelona) convirtiéndose en el primer Pontífice que visita una cárcel española. Con un mensaje de empatía, el Papa ha afirmado: “Recordad que los errores de la vida no determinan la identidad de una persona”.Acompañado por el ministro del Interior, Fernando Grande- Marlaska, y el president de la Generalitat, Salvador Illa, el Papa ha realizado esta parada en la cárcel de Can Brians, elegida por estar camino de la Abadía de Montserrat, su siguiente estación. La elección de acudir a un penal ya supone de por si todo un mensaje. No es la primera vez que el Papa lo hace: ya estuvo en la cárcel de Bata cuando visitó Guinea Ecuatorial interesándose por las personas sin libertad. “Descubramos como en nuestras vidas el pasado no condena al futuro, sino que nos ofrece la posibilidad de cambiar nuestras decisiones y elecciones”, ha afirmado en su discurso.Justo a les 10.50, los 80 presos -58 hombres y 22 mujeres- , que copaban buena parte del oscuro salón de actos, se han puesto de pie, han aplaudido, alguno ha gritado “¡Viva el Papa!" y han empezado a cantar Ayúdame a caminar, acompañadas de guitarristas, una de ellas una religiosa dominica de la Presentación. “Hemos ensayado solo un día. Son las canciones que cantamos todos los domingos”, ha dicho. El austero escenario que aguardaba a León XIV estaba presidido por el elocuente versículo de Mateo que reza Estaba en la cárcel y vinieron a verme, una imagen de la Virgen de la Mercè, patrona de los presos y adornado con margaritas, lirios y rosas blancas dispuestas por las presas.El director de la cárcel ha tomado la palabra para decirle a León XIV que no olvidarían en la vida el honor que les supone su visita y el Padre Jesús, que oficia las ceremonias en el penal, ha asegurado que nunca falta a las presas el acompañamiento pastoral. “Gracias por mirarnos con ojos de misericordia y por decir al mundo que existimos, sufrimos y nos seguimos levantando”. Montserrat y Josefina han sido las dos reclusas que han subido a la tarima después leyendo un breve texto. “No creía en Dios y aquí lo he reencontrado. Gracias a la fe soy mejor persona. Sufro insomnio severo y una noche abrazada a la cruz pedí a Dios que me ayudara y dormí 10 horas seguidas”. Josefina, creyente, ha señalado que es religiosa, pero que su fe se tambaleó con el accidente de su hijo: “Mi hijo sobrevivió y es un milagro. No estoy sola en la cárcel. Jesús me da fuerza”. No se sabe qué penas cumplen, pero Josefina afirma que no es una delincuente y que solo se defendió de su agresor.Después, las presas han regalado al Papa obsequios realizados en los talleres del penal: un cuadro pintado por una interna, un plato de cerámica, con una paloma, y una serigrafía. Tras rezar un padrenuestro, los aplausos han vuelto y el Papa ha vuelto a romper el guion como ha hecho varias veces desde que está en Barcelona. “Estas dificultades con la tecnología...”, ha bromeado antes de coger el micrófono. “Nuestra madre María, que os acompaña y no os olvida jamás. Yo os bendigo”, ha dicho el pontífice. El sencillo acto ha concluido y el Papa ha saludado a los reclusos y estrechado decenas de manos. “Es un privilegio total y esto no va a ocurrir más en mi vida. Tengo 45 años, me quedan dos meses de condena y me voy con este regalo”, decía una de las reclusas antes del acto. Montserrat ya estaba entonces feliz. “Es que al principio no me lo creía. Esto es único, grandioso, único, histórico”, insistía. “Muchas veces nos sentimos olvidadas”, ha leído después. Este miércoles la cárcel brindará a los presos canelones como comida especial. Justo después de abandonar el salón de actos, los funcionarios han pasado a los presos del detector de metales.
El Papa bendice a los reclusos de Can Brians: “Los errores no determinan la identidad”
León XIV se reúne con presos en la cárcel de Sant Esteve Sesrovires en un acto muy emotivo y próximo











