El módulo de mujeres de Brians 1 anda “revolucionado” con la visita del papa León XIV. Así lo admite Montserrat López, una de las dos internas que hablará ante el papa en la primera visita de la historia de un pontífice a una cárcel española. Esta barcelonesa rehúsa avanzar qué le dirá al jefe del Vaticano. “Es top secret”, dice, risueña.

El acto que celebrará León XIV con unos 80 presos catalanes el próximo miércoles apenas durará 20 minutos, pero ha llenado de ilusión a los internos católicos. La parada de un papa en una cárcel es una forma de visibilizar a un colectivo olvidado por buena parte de la sociedad. “No somos escoria”, recalca Josefina, otra de las internas. Todavía cuesta mirar a la cárcel sin prejuicios.

Todo son palabras de elogio para León XIV, a quien las internas agradecen haber puesto en el mapa a Brians 1, el centro de referencia de preventivos en Catalunya donde permanecen algo más de un millar de internos. “Olvidarse de la gente que está en prisión es muy fácil”, constata otra presa, Maite.

“Es muy fuerte que el papa nos tenga en cuenta y no haga excepciones con nosotras”, celebra López. “Es tremendo, es que es el Papa”, exclama esta interna varias veces durante el encuentro con periodista organizado por la Generalitat este viernes.