Le�n XIV proclama que los errores no definen la identidad de las personas. "Ser cristiano no consiste en no equivocarse, sino en arrepentirse, reinventarse, reconciliarse y perdonar", proclama desde Brians 1.La visita del Papa a Espa�a sigue y este mi�rcoles por la ma�ana tuvo lugar uno de los momentos m�s importantes desde el punto de vista pastoral: su visita al centro penitenciario Brians 1, situado en Sant Esteve Sesrovires (Barcelona). El objetivo era muy claro: transmitir un mensaje de esperanza ante quienes est�n privados de libertad y han cometido errores a lo laergo de su vida.Dos reclusas, Montse y Josefina, le comunicaron a Le�n XIV su testimonio de fe, y tambi�n su experiencia en la c�rcel privadas de libertad y su relaci�n con Dios.El Papa se mostr� rotundo a la hora de defender su compromiso con los m�s d�biles y los que sufren exclusi�n social. "Ser cristiano no consiste en no equivocarse, sino en crecer en la capacidad de convertirse, arrepentirse, reinventarse, reconciliarse y perdonar", sostuvo."El amor misericordioso de Dios est� por encima, y esto es v�lido de manera particular para vosotros, que llev�is el peso de estar lejos de vuestros seres queridos y sufr�s bajo vuestra actual condici�n", dijo el obispo de Roma a los reclusos.Tuvo una menci�n a los "momentos de agobio y tristeza" y, citando a San Agust�n, record� que el pasado y las malas experiencias no determinan lo que es una persona. "El pasado no condena el futuro, sino que nos ofrece la posibilidad de cambiar nuestras decisiones y elecciones", dijo."Hagamos espacio al Se�or en nuestro coraz�n, busquemos su rostro y dej�monos acompa�ar por su amor", agreg� Le�n XIV, que asegur� que el amor de Dios se impone a las "barreras f�sicas" y tambi�n a los espacios privados de libertad. A los asistentes, dirigi�ndose de nuevo en castal�n y castellano, les inst� a "seguir so�ando el sue�o de Dios" y les record� que el Se�or "permite a todos empezar siempre de nuevo".Montse y JosefinaLas dos reclusas entregaron al Papa un obsequio, un plato de cer�mica con una paloma, s�mbolo de la libertad.En sus intervenciones, le comunicaron su experiencia de fe. Montse explic� que a lo largo de su vida, siempre ha tenido que lidiar con "el silencio de Dios", y asegur� que no fue hasta su estancia en la c�rcel cuando consigui� abrazar su mensaje.Relat� algunas de las duras vivido con las que ha tenido que lidiar. "He experimentado la muerte de qui�n m�s quer�a", su hijo. "En la prisi�n, volv� a creer y agradezco el don de la fe (...), espero la libertad y conf�o en los planes" de Dios, agreg�."En la prisi�n no estoy sola, Jes�s me da fuerza", afirm� Josefina.