Hoy el Parlamento espa�ol volver� a pronunciarse sobre el Tratado de Barcelona, el tratado de amistad entre Espa�a y Francia que los dos Gobiernos suscribieron en la capital catalana el 19 de enero de 2023. Sesenta a�os despu�s de la firma del tratado de amistad entre Francia y Alemania, conocido como Tratado del El�seo, el Tratado de Barcelona supon�a un hito en las relaciones hispanofrancesas. Por parte de Francia, este acuerdo significaba el reconocimiento de la importancia estrat�gica de Espa�a como socio preferente en Europa.A d�a de hoy, la ratificaci�n de este tratado en la Comisi�n de Exteriores del Congreso no est� asegurada. Una primera votaci�n en marzo de 2025 lo impidi�. El PP, junto con Vox, vot� en contra, mientras que Podemos y Junts se abstuvieron. El argumento utilizado para justificar el no fue que el tratado preve�a la posibilidad de que los ministros de ambos Ejecutivos asistieran al Consejo de Ministros del otro pa�s. Esa misma disposici�n existe para Alemania y para Italia, pero no ha planteado en estos pa�ses, ni tampoco en Francia, ning�n impedimento constitucional. En Espa�a, el Gobierno ha corregido m�nimamente la redacci�n para intentar asegurarse la aprobaci�n del texto. La presencia de ministros franceses no ser�a en un Consejo de Ministros sino en una reuni�n de trabajo de ministros. En realidad, este asunto es una mera maniobra dilatoria.La importancia del tratado y su ratificaci�n son fundamentales. Por eso me permito, desde mi profundo amor a Espa�a y a Francia, hacer un llamamiento solemne a todos los miembros del Parlamento espa�ol para que voten a favor del texto. Hay razones de peso que empujan a ello.El tratado es esencialmente una serie de disposiciones que subrayan la proximidad entre los dos pa�ses. Consta de 36 art�culos y diez t�tulos. Contempla la cooperaci�n gubernamental y administrativa para trabajar en las mismas direcciones (cooperaci�n diplom�tica y de seguridad, desarrollo sostenible, temas educativos, asuntos sociales). Es tanto el resultado de las pol�ticas conjuntas ya desarrolladas como un compromiso para seguir trabajando en la misma direcci�n de apoyo al orden mundial basado en el derecho, la defensa de los intereses europeos y el respaldo a los derechos sociales. Como especifica su pre�mbulo, se trata sobre todo de la plasmaci�n de la calidad de nuestras relaciones bilaterales.En este sentido, la amistad hispanofrancesa es un bien m�s que preciado. Las relaciones bilaterales entre nuestros dos grandes pa�ses han estado marcadas por la complejidad. Somos dos naciones que han sido enemigas si nos remontamos a los siglos XVI y XVII. Pero somos dos naciones muy pr�ximas desde los Pactos de Familia del siglo XVIII. Ciertamente, la invasi�n napole�nica no ha dejado un buen recuerdo entre los espa�oles, y con raz�n. Pero en 1839, el gran poeta franc�s Victor Hugo no dudaba en afirmar: �No podemos, sin grave perjuicio, desde�ar a Espa�a. Enferma, nos pesa. Sana y fuerte, nos ampara�. La historia, lejos de distanciarnos, no ha dejado de acercarnos.La historia contempor�nea nos revela la verdad de la opini�n de Hugo. La Guerra Civil espa�ola tuvo consecuencias dram�ticas tambi�n para Francia y el aislamiento diplom�tico de Espa�a hasta 1975 fue perjudicial para Europa en su conjunto. Hoy en d�a, la fortaleza de la econom�a espa�ola representa un activo valioso para la UE y para Francia. M�s a�n, la diplomacia espa�ola se ha convertido en una herramienta importante del soft power europeo.La amistad hispanofrancesa es un producto de la historia y de la pol�tica democr�ticas espa�olas. Abandonarla a un c�lculo pol�tico ser�a un error grave para los intereses de nuestros dos pa�ses. Alentar un sentimiento antifranc�s que existe en el fondo de la sociedad espa�ola no es tampoco una buena idea. �Hemos tardado tanto tiempo en ajustar la mirada francesa a la realidad espa�ola! En Francia tambi�n pueden existir est�pidos reflejos antiespa�oles. No hace mucho tiempo el que fue ministro de Interior, el derechista Bruno Retailleau, quer�a marginar y castigar a Espa�a por su pol�tica de regularizaci�n masiva de inmigrantes. Retailleau puede -es normal- discrepar de las pol�ticas del Ejecutivo espa�ol, pero no puede insultar a un socio tan decisivo ni proponer una idea tan est�pida.Hoy en d�a, Europa no puede ser regida por un eje franco-alem�n cuyas debilidades se ponen claramente de manifiesto. Este eje fue importante en la creaci�n de Europa, en la Comunidad Econ�mica Europea de los seis y de los nueve. Pero en una Europa de 27 miembros, la multilateralidad es imprescindible. Gracias al Tratado de Barcelona, Espa�a se convertir�a en un socio prioritario para Francia. Es tanto el reconocimiento de la realidad como la garant�a de un futuro com�n pr�spero.Sabemos muy bien que existe un sentimiento antifranc�s en algunas capas de la sociedad espa�ola y que algunos movimientos pol�ticos o algunas personalidades intentan alentarlo. Pero el tratado va mucho m�s all� de disputas coyunturales o de recuerdos hist�ricos, quiz� relevantes pero ya superados. El hecho de que Francia reconozca la importancia de Espa�a es un acto important�simo para los franceses. El tratado de amistad establece una igualdad que descalifica toda mirada de superioridad, venga de donde venga. Asegura un eje entre dos democracias que tienen mucho en com�n y que pueden y deben aprender cada una de la otra.Ahora bien, los intereses de Espa�a -sus empresas, sus estrategias diplom�ticas- pueden ser distintos de los intereses franceses. El tratado reconoce perfectamente la defensa soberana de sus intereses por parte de ambos pa�ses. Sin embargo, en nombre de la amistad, los dos se comprometen a que esa defensa leg�tima no se utilice como objeto de ruptura. En un mundo cada vez m�s peligroso, los modelos espa�ol y franc�s de sociedades abiertas, democr�ticas y libres se convierten en presas posibles de proyectos hegem�nicos o de delirios ideol�gicos.El buen nombre de Espa�a en Francia es el reconocimiento del esfuerzo colectivo de todos los espa�oles para hacer de su pa�s un referente europeo. Y lo es. Francia necesita la amistad de Espa�a para mirar m�s lejos, entender mejor Europa y sus valores. Espa�a ha sufrido de la altaner�a francesa y de la incomprensi�n. Basta recordar los a�os de plomo de ETA. Pero gracias a una cooperaci�n mod�lica, los dos Estados han sabido superar esta etapa y confiar mutua y plenamente en la lucha antiterrorista. Este legado merece ser elevado a modelo de relaci�n entre Estados.Un chovinismo mal entendido -�curiosamente, un defecto franc�s pero que aqu� est� asumido por un ultranacionalismo rancio!- no puede torpedear la ratificaci�n de este tratado. Soy consciente de la crispaci�n y de la polarizaci�n pol�tica que afectan a Espa�a. Pero las decisiones de Estado no pueden ni deben ser rehenes de ellas.Por �ltimo, est�n las personas. Los espa�oles han sido claves en el desarrollo social y econ�mico de la Francia de los a�os 1960-1970. Muchos v�nculos han sido tejidos desde entonces. Actualmente, los franceses invierten, trabajan y viven en Espa�a igual que los espa�oles en Francia. Somos dos pa�ses hermanados por la fuerza de las relaciones entre espa�oles y franceses. Son millones de personas que han estrechado las relaciones entre nosotros, fomentando esta amistad que hoy se quiere plasmar simb�lica y pr�cticamente en un tratado.Por todas estas razones, tanto hist�ricas como estrat�gicas, y por la importancia de la amistad hispanofrancesa, me permito hacer un llamamiento al conjunto de las diputadas y diputados espa�oles para que ratifiquen un tratado fruto de una historia de amistad. Que no duden en proclamar que Espa�a es un pa�s importante y decisivo en los equilibrios europeos. Los franceses daremos las gracias por este gesto de amistad que, generosamente, nos brindar�n.Beno�t Pellistrandi es historiador, presidente de la asociaci�n de amistad hispanofrancesa Di�logo France