El Partido Popular ha reiterado este miércoles en el Congreso su rechazo al Tratado de Amistad entre España y Francia, suscrito en febrero de 2023 y aún pendiente de ratificación parlamentaria, en un debate marcado por las presiones diplomáticas de París para que los dos grandes partidos -PP y PSOE- acercaran posiciones. La iniciativa se ha debatido, antes de elevarse a pleno, en la Comisión de Asuntos Exteriores, donde los populares han insistido en que el texto no ha sufrido cambios sustanciales respecto al que la Cámara Baja ya rechazó hace un año.El diputado del PP Ricardo Tarno ha sido el encargado de fijar la posición de su grupo, que ha mantenido su voto en contra al considerar que el Gobierno ha remitido a las Cortes “exactamente el mismo texto”, sin modificaciones de fondo. “No hay ninguna coma cambiada”, ha resumido, en una intervención en la que ha cuestionado la legalidad del procedimiento seguido por el Ejecutivo y ha advertido de sus dudas sobre la constitucionalidad de varios preceptos del tratado, en particular el artículo 2.4, que regula la participación de miembros de un Gobierno en reuniones del Consejo de Ministros del otro país.Según ha expuesto el diputado popular, el “acuerdo interpretativo” alcanzado entre Madrid y París para resolver las objeciones que existen sobre la participación cruzada de ministros no altera, a su juicio, la naturaleza del texto. Y ha argumentado que, de haber supuesto un cambio sustancial, debería haberse incorporado formalmente como adenda o artículo adicional.Pese a su rechazo, Tarno ha subrayado que el PP defiende unas relaciones “excelentes” con Francia, país vecino, socio en la Unión Europea y aliado en la OTAN, pero ha insistido en que “no vale todo” en materia de cooperación institucional. En ese sentido, ha denunciado presiones del Ministerio de Asuntos Exteriores para que los populares respaldaran el acuerdo y ha rematado su intervención apelando al “cumplimiento de la legalidad vigente” como expresión de “sentido de Estado”.El debate se ha producido tras las reiteradas llamadas del Gobierno francés a reforzar la cooperación bilateral y a desbloquear la ratificación del tratado. La ministra delegada encargada de la Francofonía, las Asociaciones Internacionales y los Franceses en el Extranjero, Éléonore Caroit, había subrayado durante su visita a Madrid esta semana que se trata de “un tema de país a país, incluso más que de gobierno a gobierno”. Caroit insistió en que el acuerdo “trasciende los cambios de gobiernos” y apeló al bipartidismo a comprender su relevancia estratégica para Francia.El Elíseo ha reforzado su argumento recordando que solo mantiene tratados de este tipo con Alemania e Italia. “El hecho de que se haya decidido empujar esta iniciativa demuestra una voluntad de cooperación reforzada con España”, señalo la responsable francesa reiterando la voluntad de reforzar la cooperación estructural con socios europeos clave.En el turno socialista, el portavoz del PSOE, Pepe Mercadal, ha defendido que los argumentos esgrimidos por el PP ya no se sostienen y ha subrayado que la participación de ministros en el Consejo de Ministros del otro país se realizará “en los márgenes” de dichas reuniones, en un formato separado, lo que a su juicio elimina cualquier colisión con la Constitución española.Mercadal ha defendido además que el tratado es “positivo” para España y ha emplazado al PP a reconsiderar su posición, subrayando que el texto refuerza la cooperación bilateral con un socio estratégico en el marco europeo.También Vox ha confirmado su rechazo al acuerdo, cuestionando la legalidad del procedimiento al considerar que el texto sometido a votación es sustancialmente idéntico al ya rechazado por la Cámara Baja. Su portavoz ha llegado a plantear dudas sobre la procedencia del trámite parlamentario, aunque la presidencia de la comisión ha descartado abrir un debate jurídico sobre la cuestión.El pulso parlamentario llega en un momento de compleja aritmética para el Gobierno, que depende del bloque de investidura para salvar el trámite cuando aterrice en el pleno donde la posición de formaciones como Podemos y Junts puede resultar determinante.Si el tratado supera el trámite en el Congreso, aún deberá enfrentarse al Senado, donde el PP cuenta con mayoría absoluta, lo que podría devolver el texto a la Cámara Baja en una última votación decisiva. En ese escenario, el Gobierno necesitaría una mayoría reforzada para sacar adelante un acuerdo que, pese al respaldo explícito de París, continúa generando profundas discrepancias en el arco parlamentario español.Redactor de la sección de política tras una década cubriendo la actualidad de Madrid entre 2011 y 2022. Antes en Microsoft News y el diario Metro