Los guisos de carne son de esos platos que nunca fallan cuando están bien hechos. Son sabrosos, reconfortantes y perfectos para preparar con antelación, pero también tienen su truco. Porque sí, todos hemos probado alguna vez una carne dura o un guiso sin gracia que no hay por dónde coger. La buena noticia es que, con unos cuantos consejos básicos, puedes mejorar muchísimo el resultado. No hace falta ser un experto, solo entender cómo funciona la carne en este tipo de cocinados y tener un poco de paciencia. No obstante, también te recomendamos que eches un ojo a este artículo de consejos para guisar y estofar carne.
Qué carne elegir para guisar
No todas las carnes sirven igual para guisos. Las mejores piezas suelen ser las que tienen algo de grasa y tejido conectivo, ya que con la cocción lenta se vuelven más tiernas y sabrosas. Cortes como la aguja, la falda, el morcillo o la carrillera son perfectos para este tipo de recetas. Son económicos y dan muy buen resultado si se cocinan bien. En platos como el estofado de ternera o las carrilleras en salsa, elegir bien la carne es la mitad del trabajo.
Sellar la carne: un paso clave
Antes de empezar el guiso, es importante sellar la carne en una sartén o cazuela con un poco de aceite. Esto ayuda a que se dore por fuera y conserve mejor sus jugos. No se trata de cocinarla del todo, solo de marcarla bien a fuego fuerte. Este paso aporta sabor y mejora mucho el resultado final. En recetas como el ragú de carne o el guiso de ternera con patatas, este detalle marca la diferencia.







