La Pen�ltimaSimplemente sacar�a a toda la gente de La Casita y pondr�a un cartel gigante que dijera "En venta". Es lo m�s cerca que estar�a de representar la realidad.La Casita de Bad Bunny, al fondo, en uno de los shows de MadridActualizado Lunes,

junio

21:32Esta semana estoy confusa. C�mo han tenido que ser las cosas para que casi me pareciera m�s interesante ir a escuchar lo que ten�a que decir el Papa que al concierto de Bad Bunny. A m�, atea declarada y convencida y que siempre defender� la separaci�n Iglesia-Estado, y a m� que me encanta Bad Bunny. Pero no voy a negar que este Papa, por su enfrentamiento al tecnofascismo de Silicon Valley y a Trump levanta llagas necesarias y tampoco voy a negar que la pol�mica con La Casita de Bad Bunny me ha dado una pereza tremenda.La Casita ya apareci� en el espect�culo de la Super Bowl, por cierto, con gente guap�sima, riqu�sima, con cuerpos normativos y a todos nos pareci� bien. Creo que no le� ni una sola columna cr�tica. No nos pareci� bien porque entonces fu�ramos otros, sino porque en aquel espect�culo los invitados eran famosos racializados. Que aparecieran todos frente a Trump y sus pol�ticas antimigratorias, gente poderosa, subida en esa casa, pareci� (y fue) un s�mbolo de resistencia. No vimos la �lite porque la �lite cuando va contra otra �lite a�n m�s grande no es una amenaza si no un arma.Para saber m�sPero aqu� no est� Trump, solo un mont�n de gente que ha pagado mucho dinero para ver a Bad Bunny y su espect�culo. Y creo que justo eso es lo que ha ocurrido, que cuando algo se saca del contexto para el que fue creado y se monetiza, pierde toda la alegr�a reivindicativa.En 1967 el artista brasile�o H�lio Oiticica, meti� una favela en un museo, como una cr�tica a la dictadura militar de entonces. La instalaci�n se llam� Tropic�lia (de la que luego derivar�a el movimiento Tropicalista). Cre� dos estructuras precarias, con arena y loros enjaulados, que el espectador ten�a que recorrer hasta llegar a una televisi�n que representaba la invasi�n de la imagen medi�tica en las favelas. Yo la vi en el Reina Sof�a hace unos a�os y no dej� de sentirme extra�a paseando por ella. De alguna manera aquello que H�lio cre� contra la exotizaci�n, expuesto en un museo de Espa�a y pisado por una chica espa�ola, se convert�a en pura exotizaci�n y colonialismo. Igual que los cuerpos blancos llenando La Casita de Bad Bunny.Con esto lo que quiero decir es que, si yo fuera Bad Bunny, no pondr�a a cuerpos diversos, ni feos ni pobres, porque no hay manera de que ese s�mbolo funcione sin su contexto, ni de que no se exotice. Simplemente sacar�a a toda la gente de La Casita y pondr�a un cartel gigante que dijera "En venta". Es lo m�s cerca que estar�a de representar la realidad.