El último concierto de Bad Bunny en Madrid se ha convertido en una auténtica locura. El cantante puertorriqueño llevó a su 'casita' a una gran cantidad de rostros conocidos que supusieron el deleite de los asistentes al espectáculo.Una práctica que ha recibido las críticas de la psicóloga Silvia Sevilla que, a través de sus redes sociales, ha señalado: "Me parece un resumen perfecto de a dónde vamos como sociedad. Tú pagas una entrada carísima para ir al concierto, pero, al final, el propio show está diseñado para que mires a otro lado. Que mires a los influencers, a los famosos, gente importante... como si fueran una élite social apartada"."Esto, a nivel psicológico, está estudiado. El ser humano necesita formar parte de algo y, además, ser aceptado. Te venden aspiración social y, sinceramente, da un poco de pena cómo hemos pasado de admirar talento y valores a, simplemente, admirar a personas que tienen acceso a un reservado", agrega la experta en uno de los vídeos de sus redes.Así, este lunes, Silvia Sevilla ha conectado en directo con Espejo Público, desde donde se ha reafirmado en esta opinión: "Desde un aspecto psicológico, la 'casita' es como un símbolo de estatus, de reconocimiento y posición social. Yo no tengo nada en contra de las zonas VIP, pero tú compras una entrada y, aunque vayas a ver al artista, el foco también se desplaza a quienes están en esa 'casita'."De alguna manera, te están vendiendo aspiración social. Esto se conoce como psicología del rebaño, es decir, crear un sector más elitista, los tienes a primera vista y genera un poco de morbo, de querer compararse con esas personas... Para mí, la 'casita' se ha convertido en un símbolo muy visual de cómo estamos viendo dinámicas sociales que, para mi punto de vista, son un poco peligrosas", ha agregado Silvia Sevilla.