Le�n XIV hace una defensa cerrada de la dignidad humana y rechaza de plano el rearme europeo.Le�n XIV se convirti� ayer en el primer jefe de la Iglesia cat�lica que interviene ante una sesi�n conjunta de las Cortes. Lo hizo con un discurso claro, valiente, plagado de referencias a las aportaciones de nuestro pa�s al progreso de la Humanidad, pero tambi�n de advertencias sobre la perniciosa deriva que ha tomado la pol�tica en Espa�a en los �ltimos a�os. Todos esos mensajes de profundo calado moral pueden sintetizarse con lo que fue una llamada a la defensa de la vida como "meta de la civilizaci�n". En esta tarea ineludible para la clase pol�tica enmarc� tanto la necesaria protecci�n de los m�s vulnerables por el Estado, incluyendo a los no nacidos y a los ancianos, como la salvaguarda de la dignidad de los migrantes. Lo primero constituye una enmienda a la totalidad de la pol�tica social del Gobierno de PSOE y Sumar, especialmente de la Ley de Eutanasia y del anunciado proyecto para incorporar el aborto a la Constituci�n como un derecho fundamental, a imitaci�n de Francia. Por contra, su referencia en favor de la acogida generosa de quienes llegan a las costas europeas en busca de un futuro mejor es coincidente con el discurso en materia de migraciones de S�nchez. De hecho, fue recibida por los portavoces de la Moncloa como un aval a la regularizaci�n extraordinaria de inmigrantes irregulares que contraviene los consensos alcanzados al respecto a nivel europeo y una cr�tica la prioridad nacional impuesta por Vox en sus pactos auton�micos con el PP. El Papa tambi�n reiter� ante los depositarios de la soberan�a nacional los mensajes que ha ido desgranando desde que el pasado s�bado arrib� a Espa�a respecto a c�mo los avances tecnol�gicos, sobre todo la inteligencia artificial, deben estar al servicio del hombre, y no al rev�s, y rechaz� el rearme por el que ha optado Europa ante las crisis geopol�ticas que amenazan su propia existencia. Pero el Santo Padre tambi�n quiso ir m�s all� de las cuestiones coyunturales para hacer un alegato en defensa de una pol�tica mejor, con altura de miras, alejada de la visi�n simplista y de la confrontaci�n partidista improductiva que domina la vida institucional de nuestro pa�s en la presente legislatura. Pese a esta contundencia ret�rica inc�moda para muchos de los pol�ticos presentes, Le�n XIV concit� el reconocimiento general de los diputados y senadores por no limitarse a se�alar los problemas estructurales de la sociedad espa�ola, sino que plante� soluciones con un enfoque humanista y esperanzador.