El Papa ha pronunciado este lunes en el Congreso, en sesión conjunta con el Senado, un histórico discurso en el que ha subrayado el valor moral de las decisiones políticas, que debe estar por encima “de consensos sociales mudables” o el “vaivén de las mayorías de cada momento”, y en el que ha reprochado “la descalificación permanente del adversario”, precisamente en un lugar donde se ha convertido en la práctica cotidiana. “Quienes ejercen una responsabilidad pública tienen, por eso, una especial obligación de custodiar la palabra para ‘desarmar el lenguaje’. La firmeza no exige desprecio; la discrepancia no conlleva humillación”, ha advertido en una llamada a rebajar la agresividad verbal y la polarización. Buena parte de su discurso la ha dedicado a condenar la discriminación de los inmigrantes y las políticas que olvidan su dignidad como personas. La primera intervención de un pontífice en el Parlamento español ha sido muy densa de contenido, de cinco páginas, ante los expresidentes, salvo Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, que ha justificado su ausencia por la necesidad de preparar su defensa en el caso Plus Ultra. También le han escuchado los presidentes del Tribunal Constitucional, del Supremo y del Consejo General del Poder Judicial. Podemos y BNG no han asistido en protesta por la respuesta de la Iglesia al escándalo de la pederastia. Antes de entrar al hemiciclo, en los saludos a los representantes de cada partido, la portavoz de Junts, Míriam Nogueras, le ha dicho en inglés que espera que en Barcelona hable en catalán. Lo mismo ha hecho, en italiano, el portavoz de la formación en el Senado, Eduard Pujol. Ambos se han presentado diciendo: “Soy catalán, como Gaudí”. “Hablar la lengua de la tierra que os acoge es un hermoso acto de amor y respeto”, le han dicho, tras la polémica en Cataluña por el temor de que solo hable en castellano.El Papa ha sido recibido por los presentes en pie y con una gran ovación al entrar, a las 10.45, en la Cámara, donde solo tres diputados de IU y uno de Sumar no han aplaudido. Luego, en un silencio absoluto, no interrumpido en ningún momento por aplausos, Robert Prevost ha lanzado mensajes a unos y otros, algunos de forma más genérica, como una llamada a la “renovación moral”, que puede servir a la oposición como una velada referencia a la corrupción, pero otros muy nítidos. En un primer balance, se puede decir que la oposición es la que recibe más reprimenda, sobre todo en la cuestión de la inmigración, núcleo del mensaje de Vox, y el Gobierno se lleva algún rasguño, porque daba por descontadas críticas al aborto, la eutanasia y la libertad religiosa, incluida la de los padres para elegir el colegio de sus hijos (“un derecho primario e inalienable”, ha dicho el Papa). Pero a cambio puede presumir, como ya hace, de sintonía con el Pontífice en política internacional.León XIV ha sido muy claro al reclamar una vez más “una paz que exige valentía diplomática” y respeto al derecho internacional “por encima de los intereses que se benefician de la guerra”. También al reiterar su oposición a las políticas de rearme “como respuesta casi inevitable ante la fragilidad del escenario internacional”. De forma muy explícita, ha incluido como elemento esencial para superar la polarización una mención a “una memoria histórica que busque la verdad y la reconciliación”. León XIV, durante su discurso en el Congreso de los Diputados este lunes. Claudio Álvarez León XIV es recibido entre aplausos en el Congreso de los Diputados este lunes. Claudio ÁlvarezLa presidenta del Congreso, Francina Armengol, durante su discurso con motivo de la visita del Papa este lunes. Yara Nardi (REUTERS)León XIV llega al hemiciclo este lunes. Yara Nardi (REUTERS)El Papa, recibido entre aplausos en el hemiciclo. Claudio ÁlvarezEl Papa León XIV firma el libro de honor del Congreso, durante su visita este lunes. Eduardo Parra (Europa Press)El papa León XIV y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a su llegada al patio de Floridablanca del Congreso de los Diputados este lunes. Borja Sanchez-Trillo (EFE)El papa León XIV saluda al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a su llegada al Congreso de los Diputados. Pablo MongeEl presidente del Senado, Pedro Rollán; el papa León XIV, y la presidenta del Congreso, Francina Armengol, en el patio de Floridablanca del Congreso de los Diputados, este lunes.Carlos Luján (Europa Press)El papa León XIV saluda a su llegada al Congreso, en presencia de la presidenta del Congreso, Francina Armengol, y del presidente del Senado, Pedro Rollán. Pablo MongeEl papa León XIV, con el anillo del pescador, en su traslado al Congreso de los Diputados. Violeta Santos Moura (REUTERS)De derecha a izquierda, el presidente del Senado, Pedro Rollán, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, la portavoz popular Ester Muñoz, y los portavoces parlamentarios del PSOE, Patxi López, y de ERC, Gabriel Rufián, esperan la llegada del Papa. Ballesteros (EFE)El papa León XIV bendice a un bebé a las puertas de la nunciatura este lunes. ZIPI (EFE)El papa León XIV y el presidente del Gobierno Pedro Sánchez, durante su reunión en la Nunciatura este lunes por la mañana. SIMONE RISOLUTI (via REUTERS)El presidente de Vox, Santiago Abascal, y el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, esperan la llegada del papa León XIV en el Congreso de los Diputados. Eduardo Parra (Europa Press)Los obispos, a su llegada al Congreso de los diputados este lunes. FERNANDO VILLAR (EFE)El expresidente del Gobierno, José María Aznar, en la tribuna de invitados del Congreso de los Diputados. Claudio Álvarez El expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy, charla con el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida. Chema Moya (EFE)Los expresidentes del Senado, Ander Gil (izquierda), Juan José Lucas y Esperanza Aguirre, en la tribuna de invitados del Congreso de los diputados. J.J.Guillen (EFE)Los expresidentes del Congreso, Ana Pastor, José Bono, Jesús Posadas y Federico Trillo, en la tribuna de invitados. Claudio ÁlvarezlvarezLa diputada socialista Montserrat Mínguez (segunda por la izquierda) se hace una foto de recuerdo con sus compañeros en la bancada del Congreso, en los momentos previos a la llegada del papa León XIV. Chema Moya (EFE)El presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa, charla con el presidente del Principado de Asturias, Adrián Barbón.Claudio ÁlvarezLa banda de la Policía Nacional espera a las puertas del Congreso de los Diputados para la llegada del papa León XIV este lunes. FERNANDO VILLAR (EFE)La vicepresidenta tercera y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, a su llegada al Congreso de los diputados donde el papa León XIV pronuncia este lunes su discurso ante las Cortes. FERNANDO VILLAR FERNANDO VILLAR (EFE)El presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa, la presidenta del Consejo de Estado, Carmen Calvo, y el presidente del Principado de Asturias, Adrián Barbón, charlan en la tribuna de invitados del Congreso. J.J.Guillén (EFE)La prensa espera en los exteriores del Congreso horas antes de la visita del papa León XIV.Pablo MongeLa alfombra roja espera a León XIV en el Congreso. Pablo MongeUn agente de policía monta guardia en la Nunciatura Apostólica, donde se aloja el Papa durante su viaje en Madrid, antes de su encuentro con el presidente del Gobierno de España.Violeta Santos Moura (REUTERS)Sobre inmigración, ha recordado que “el extranjero debe ser acogido conforme a su dignidad” y solicitar que se refuerce “el rescate y la asistencia a las víctimas, especialmente en el marco de una cooperación regional y multilateral”. De forma contundente, ha concluido que “allí donde una persona es discriminada por su origen nacional, étnico, religioso o lingüístico, o por su condición económica o social, se vulnera gravemente el principio universal de la igual dignidad de todos los seres humanos”. Ha señalado que “el trágico drama migratorio interpela hoy la conciencia de las naciones y el fundamento ético del orden internacional”. Ha explicado que es un problema que “rebasa cualquier lectura puramente demográfica o económica: constituye una cuestión eminentemente moral y jurídica”. “La situación de los migrantes y refugiados exige una respuesta que mire a las personas, afronte las causas que las obligan a partir y vaya más allá de la mera gestión de flujos. De ahí nace una doble exigencia de justicia social: ofrecer vías seguras y legales, una acogida respetuosa y posibilidades reales de integración; y promover, al mismo tiempo, el derecho a permanecer en la propia tierra”, ha afirmado. Esa tarea incluye, ha dicho, trabajar por la paz, superar las desigualdades económicas y los efectos de la crisis climática. Solo con estas políticas, ha concluido, “las fronteras dejan de ser lugares de abandono y pueden convertirse en espacios de protección responsable de la dignidad humana”.Antes del discurso de Robert Prevost, le ha dado la bienvenida la presidenta del Congreso, Francina Armengol, que ha dicho que su visita llega en “un momento de especial relevancia para nuestro país” y en tiempos “de incertidumbre global y de una polarización que amenaza con debilitar las democracias”. Ha hecho hincapié en el plano internacional, donde ha dicho que “es urgente posicionarse en el lado correcto”.Armengol cita el “riguroso” informe del Defensor sobre la pederastia del clero Una mención importante ha sido cuando Armengol ha recordado al Papa que el Congreso encargó en 2022 una investigación sobre la pederastia en la Iglesia, “una llaga abierta”, ha dicho citando palabras de Prevost a su llegada a Madrid. Y ha añadido que el Defensor del Pueblo entregó un informe “riguroso”, adjetivo muy intencionado, pues fue un trabajo muy criticado por la Iglesia.El Papa ha citado a los Reyes Católicos, Cervantes, Santa Teresa y Miguel de Unamuno, y ha construido su reflexión sobre el recuerdo de la Escuela de Salamanca, en el siglo XVI, momento crucial de la cultura europea, en el que profesores universitarios y teólogos —ejemplo de diálogo de fe y razón― sentaron las bases del derecho internacional, así como de las relaciones entre la Iglesia y el poder político. Aquellos sabios, ha dicho León XIV, señalaron “los límites morales del poder” y advirtieron que “la razón no podía ser invocada para revestir de legitimidad cuanto la fuerza o el interés presentaban como conveniente”.La importancia de esta escuela de pensamiento está sobre todo en el plano internacional, y ahí el Pontífice ha reivindicado que “la dignidad, la justicia y el bien común sean la medida de las relaciones sociales, tanto a nivel nacional como a nivel internacional”. Con una llamada a “construir la paz sobre el reconocimiento de la persona y no sobre la imposición de la fuerza”. Es lo que ha repetido desde hace meses en su enfrentamiento a distancia con Donald Trump, que lo ve alineado con el Gobierno de Pedro Sánchez.De este razonamiento ha pasado también a la política nacional y al poder legislativo, que afronta los dilemas de “cómo hacer que lo posible sea justo, que lo legal sea verdaderamente humano y que la voluntad de la mayoría custodie aquellos bienes que pertenecen a todos y respete aquello que ninguna mayoría puede legítimamente vulnerar”. En esta idea se ha detenido en varios momentos, para recordar que la dignidad de la persona “precede a toda concesión del Estado y no puede quedar subordinada a consensos sociales mudables o al vaivén de las mayorías de cada momento”. Es un viejo punto de choque entre la Iglesia y los estados modernos, pues el Vaticano eleva tradicionalmente la objeción de que en ocasiones una mayoría democrática puede no tener legitimidad moral.“Una ley no alcanza su verdadera grandeza por el mero hecho de haber sido formalmente aprobada; la alcanza cuando, además de ser válida en su forma, puede comparecer ante la dignidad de la persona y salir de ese examen sin avergonzarse”, ha declarado el Pontífice. “Toda decisión de las autoridades públicas toca a personas de carne y hueso, especialmente a quienes tienen menos fuerza para hacerse oír. Porque la altura de miras consiste precisamente en mirar con más hondura aquello que está en juego en cada decisión pública. Por eso, junto a las respuestas técnicas y las reformas legales, hace falta también una renovación moral”, ha concluido.Condena del aborto y la eutanasiaSobre esta argumentación de base, León XIV ha repasado diversos asuntos, donde ha puesto sobre la mesa el punto de vista de la Iglesia. En inmigración, ha repetido que “las fronteras dejan de ser lugares de abandono y pueden convertirse en espacios de protección responsable de la dignidad humana”. Ha insistido en su condena del aborto y la eutanasia, así como en la necesidad de proteger a las familias y los más débiles: “¿Puede llamarse plenamente justa una comunidad que deja en la sombra al niño aún no nacido, al anciano, al enfermo, a quien sufre en silencio o a quien depende enteramente del cuidado de los demás?“, ha planteado. “La grandeza moral de una nación se manifiesta, sobre todo, en su capacidad de acompañar, proteger y amar aquellas vidas que atraviesan mayor fragilidad”.Sobre la libertad religiosa, ha expuesto que “toda sociedad efectivamente libre requiere también una justa delimitación del poder público, de modo que la libertad de las personas, de las comunidades y de las asociaciones no sea indebidamente restringida”. “La fe no pretende imponerse mediante privilegios ni coerciones; sin embargo, tampoco puede ser relegada al silencio como si fuese irrelevante para la vida pública”, ha aseverado.Ha habido un pasaje peculiar en el que ha defendido el secreto de confesión, un punto en el que hay que tener en cuenta que el Papa está hablando desde España también a toda Europa: este asunto ha sido objeto de debate en Francia, con una propuesta de ley que planteaba acabar con el secreto profesional para combatir delitos, sobre todo contra la infancia.Como resumen de la aportación del cristianismo a la vida política, ha enumerado enseñanzas como “que el derecho debe servir al bien, que la justicia pone límites a la fuerza, que el poder necesita legitimidad, que los pobres pertenecen plenamente a la comunidad, que el extranjero debe ser acogido conforme a su dignidad y que la vida humana jamás puede ser tratada como mercancía”.