El padre de Olivia Pérez-Collellmir nació en una casa frente a la Sagrada Familia. “Aquellas vistas lo marcaron tanto que con el tiempo se hizo arquitecto”, cuenta la compositora catalana. “De pequeña me llevaba a hacer las rutas modernistas mientras me enseñaba a leer las piedras”. Por entonces, a los seis años, ya tocaba el piano. Más tarde, con el título del conservatorio y una licenciatura en Filosofía, se mudó a Massachusetts para estudiar en Berklee. Allí, a golpe de colaboraciones con orquestas, su nombre empezó a sonar en las salas de concierto. “En Boston encontré mi voz como compositora y la confianza para sacar toda esa creatividad que llevaba dentro”. Pérez-Collellmir regresa ahora a Barcelona para presentar su obra más ambiciosa. “Han sido dos años de encierro y dedicación absoluta”, reconoce la compositora y primera pianista española del profesorado de Berklee. “Pero creo que el esfuerzo ha merecido la pena”. Este miércoles la maestra Marin Alsop, al frente de la Orquesta Philharmonia de Londres y de tres formaciones corales, dirigirá en el Palau de la Música Catalana su sinfonía Set Somnis de Gaudí. El estreno mundial de la partitura, que coincide con el centenario de la muerte del arquitecto y la visita del Papa León XIV a Barcelona, servirá de pistoletazo de salida a las celebraciones del Año Gaudí. “No ha sido nada fácil hacer realidad este sueño”, se sincera Pérez-Collellmir. Todo comenzó hace seis años, durante una cena en casa de Renée Chan y Patrick Mitchell, los padres de una de sus alumnas. “Hablamos de por qué Gaudí sigue sin tener en Estados Unidos el peso de Dalí o Picasso”. La pareja de anfitriones, filántropos enamorados de Barcelona, le propuso entonces componer algo para el centenario de su muerte. “Se ofrecieron a financiar una pieza de cámara, un octeto o algo así, pero en cuanto empecé a darle vueltas a la idea todo se me iba a una escala colosal. No podía imaginar un homenaje a Gaudí sin una gran orquesta y un coro multitudinario”. Los meses siguientes los dedicó a buscar aliados a la causa. “Contacté con varias instituciones, como el Orfeó Català, que mostraron interés en el proyecto, pero me pedían ver la partitura antes de comprometerse”, recuerda. Su agente consiguió lo que parecía imposible: una reunión con la directora e impulsora de talento joven Marin Alsop. “Volé a Filadelfia y me recibió en el camerino”, recuerda. “Había leído cosas sobre mí, pero toda la música seguía en mi cabeza. Así que le conté mi visión, lo que tenía pensado escribir, y le entusiasmó”. Cuando al cabo de un tiempo le mandó el borrador de uno de los pasajes de la sinfonía, le contestó: “Es fantástico. Tenemos que hacerlo”. El fragmento que recibió Alsop correspondía al sexto movimiento, La Pregària, que compuso del tirón en el transcurso de una larga madrugada. “Me inspiré en una oración en catalán que rezaba cada noche con mis abuelos”, explica Pérez-Collellmir. “De pronto lo vi: las voces fuera de escena, la escritura antifonal… Trabajé durante doce horas seguidas”. Los siete sueños que dan título a la sinfonía coral funcionan como estampas de la vida de Gaudí: su fascinación por la naturaleza, el descubrimiento de los oficios artesanos, la dualidad del genio atormentado, las pérdidas familiares, el impacto de la Semana Trágica, el refugio de la fe y la Sagrada Familia como culminación. “No quería escribir una biografía musical al uso”, explica Pérez-Collellmir, que ha trabajado a partir de un libreto en catalán de la poeta Anna Gual. “Mi objetivo era crear una experiencia emocional y arquitectónica inspirada en el universo interior de Gaudí”. Para ello ha incluido en El Taller los yunques con los que se forjó la estrella de cinco toneladas que corona la torre de la Virgen María. “El material orquestal está organizado en capas acústicas que emergen de lugares invisibles y terminan fundiéndose”, dice sobre La Basílica, donde sonarán por primera vez dos de las campanas diseñadas para la Sagrada Familia y cuyos planos desaparecieron durante la Guerra Civil. Detrás de este fascinante hallazgo está Galdric Santana, arquitecto, músico, constructor de instrumentos y comisario del Año Gaudí. “En mi tesis doctoral demostré la viabilidad de los hiperboloides de las campanas”, explica el director de la Càtedra Gaudí de la Universitat Politècnica de Catalunya. “Un siglo después, hemos pasado de la teoría al bronce”. Santana ha reconstruido su geometría con una precisión de décima de milímetro. La mayor medirá 20 metros y emitirá el Do más grave jamás producido por este instrumento. De momento lleva cinco fundidas de las 84 que integran el carillón. “Cuando estén acabadas no habrá nada igual. Ese sonido no existe todavía”. Las campanas viajaron en febrero al auditorio de los Fairfield Halls de Londres para las primeras sesiones de ensayo. Sin coros, solo la orquesta, la directora y la compositora, para asentar los conceptos clave de la partitura. “Goethe dijo que la arquitectura es música congelada”, concede Alsop. “Nunca fue tan cierto como con Gaudí, cuyos edificios laten con un sentido visceral de ritmo y asombro”. Si la Sagrada Familia le evoca La consagración de la primavera de Stravinski (“esa calidad rebelde, única, absolutamente individual”, señala la neoyorquina), el Palau le trae a la mente la riqueza de Brahms. “Esa sensación de ser transportado en el tiempo sin resultar anticuado”. Nada de esto habría sido posible sin la mediación de Renée Chan, fundadora de EAC Productions, la compañía que ha promovido los conciertos del centenario. Hace veinte años Chan viajó de luna de miel a Barcelona, donde ahora vive con su marido y sus dos hijos. “Empezamos en este proyecto sin experiencia, pocos contactos y sin saber muy bien adónde nos llevaba cada puerta que se nos abría”, confiesa la filántropa. El día siguiente al estreno en el Palau, parte del programa se interpretará en un concierto gratuito al aire libre que ocupará toda la Plaça de Catalunya. “Para nosotros era muy importante romper esa barrera”, añade Chan. “Gaudí pertenece a toda la ciudad”. Más de 200 músicos, entre la orquesta y las tres formaciones corales (la profesional de cámara del Palau y las agrupaciones Jove y Noies del Orfeó Català), además de la soprano Núria Rial, participarán en los Set Somnis de Gaudí. Antes podrá escucharse Da pacem Domine de Arvo Pärt y el estreno de 84 Bells del estadounidense David Cieri. “Todo gira en torno a los principios creativos de Gaudí: la luz como estructura, la materia de la memoria, la dimensión espiritual y la identidad catalana”, resume Pérez-Collellmir. “Con razón cuando en 1878 le dieron el título en la Escuela de Arquitectura, el director no tenía muy claro si se lo estaba entregando a un loco o a un genio”.