Una madrugada de mayo, entre campos y carreteras secundarias en los alrededores de Celrà, en Girona, un enorme rostro de barba poblada emergió de la oscuridad e iluminó el cielo. Era Antoni Gaudí. La mirada del arquitecto, dibujada por un enjambre de drones, buscaba aquella noche, sin encontrarla, la Sagrada Família.

Fue uno de los ensayos más secretos para la ceremonia de coronación de la Sagrada Família, el día del centenario de la muerte de Gaudí, que puso este miércoles el broche a más de dos años de preparativos. Un despliegue artístico y audiovisual que ha cosechado elogios y que logró condensar en 10 minutos la humildad espiritual del arquitecto modernista con la proyección icónica de su obra maestra.

La dirección artística de ese espectáculo de clausura, posterior a la bendición de la Torre de Jesús por parte del papa León XIV, corrió a cargo de Igor Cortadellas (Igor Studio), y la cobertura audiovisual, de 3Cat (antes TV3), que empleó por primera vez en Europa la técnica Cinema Live para un evento en directo. Todo ante la mirada de 8.000 asistentes, dentro y fuerta del templo, y con una pirotecnia blanca que puso a prueba la seguridad del monumento.

La ecuación: solemnidad e innovación