El Ingreso Mínimo Vital se ha convertido en una de las ayudas más destacadas para las personas que tienen escasos recursos económicos, especialmente para aquellas que tienen menores de edad en su unidad de convivencia. Su concesión depende de una serie de variables, pero puede llegar incluso a colectivos que aparentemente no podrían recibirlo. Es el caso de las personas que viven con sus padres. El Ingreso Mínimo Vital se abona a ciudadanos que convivan junto a una unidad de convivencia aunque no se integren en ella, situación que puede darse incluso con mayores de 30 años que viven con sus padres.

Lo cuenta la Seguridad Social en su página web: son beneficiarios del Ingreso Mínimo Vital las personas que "aunque compartan domicilio con una unidad de convivencia, no se integren en ella". Esto sucederá cuando:

No formen parte de una unidad de convivencia.

No estén casadas, salvo que hayan iniciado los trámites de divorcio o separación.

No formen parte de una pareja de hecho.