Desde su puesta en marcha a mediados de 2020, el Ingreso Mínimo Vital se ha afianzado como una fuente de recursos para más de 2.5 millones de personas en situación de vulnerabilidad, independiente de muchas circunstancias como, por ejemplo, la residencia en casa de los padres. El Ingreso Mínimo Vital se puede percibir incluso si una persona vive con sus padres. No todo el mundo que lo haga tendrá derecho a la ayuda, pero es un supuesto contemplado por la normativa. La clave está en que el beneficiario no se integre en la unidad de convivencia de sus progenitores.
La Seguridad Social explica en su página web que tienen derecho al Ingreso Mínimo Vital las personas de al menos 23 años, "aunque compartan domicilio con una unidad de convivencia, no se integren en ella". Para ello, eso sí, tienen que cumplirse las siguientes condiciones:
Que no formen parte de ninguna otra unidad de convivencia.
Que no formen parte de un matrimonio, excepto si han iniciado los trámites de divorcio o separación.
Que no formen parte de una pareja de hecho.







