Actualizado Lunes,
junio
07:56Cuando pensamos en tr�fico de fauna solemos imaginar marfil, cuernos de rinoceronte o grandes mam�feros ex�ticos, pero existe un negocio multimillonario y mucho m�s invisible que vac�a los oc�anos: el contrabando de aletas de tibur�n, caballitos o pepinos de mar. Productos peque�os, f�ciles de ocultar en equipajes y paquetes, y que atraviesan fronteras con mucha m�s facilidad que otras mercanc�as ilegales. Un delito global poco conocido que amenaza ecosistemas enteros y especies ya vulnerables.Un equipo internacional de investigadores acaba de dar a conocer con motivo del D�a Mundial de los Oc�anos un sistema basado en inteligencia artificial que es capaz de identificar especies marinas traficadas con una precisi�n del 92%. La tecnolog�a, presentada en la revista cient�fica Frontiers in Ocean Sustainability, utiliza los mismos esc�neres de tomograf�a computarizada (CT) que ya existen en muchos aeropuertos para crear im�genes tridimensionales del contenido de las maletas y localizar autom�ticamente productos procedentes del expolio de los oc�anos.El negocio es gigantesco. Seg�n estimaciones de organismos internacionales, el tr�fico ilegal de vida silvestre mueve entre 7.000 y 23.000 millones de d�lares anuales en todo el mundo, lo que lo convierte en una de las actividades criminales m�s lucrativas del planeta, solo por detr�s del narcotr�fico, la falsificaci�n y la trata de personas. Aunque gran parte de la atenci�n suele centrarse en elefantes o rinocerontes, los oc�anos se han convertido en un objetivo creciente para las redes de contrabando.Para saber m�sLos investigadores entrenaron a una red neuronal con cientos de escaneos tridimensionales de aletas de tibur�n, caballitos de mar y pepinos de mar, tres de los productos marinos m�s perseguidos por los traficantes. Las aletas se venden principalmente para el mercado gastron�mico asi�tico; los caballitos de mar secos son muy demandados por algunas pr�cticas de medicina tradicional; y los pepinos de mar alcanzan precios elevad�simos en determinados mercados de lujo.Para acercarse a las condiciones reales del contrabando, los cient�ficos reprodujeron algunos de los trucos utilizados por los traficantes. Escondieron las muestras entre ropa, dentro de recipientes met�licos, en juguetes infantiles e incluso las integraron digitalmente en escaneos reales de equipajes aeroportuarios.El resultado sorprendi� incluso a los investigadores. La IA identific� correctamente el 96% de los caballitos de mar, el 95% de las aletas de tibur�n y el 86% de los pepinos de mar, alcanzando una eficacia global del 92%.Muestras de aletas de tibur�n.Dra. Vanessa Pirotta, Universidad MacquarieLa relevancia del avance va m�s all� de unas pocas especies. M�s de 37.000 especies est�n actualmente protegidas por la convenci�n internacional CITES, que regula el comercio mundial de fauna y flora amenazadas. Entre ellas figuran numerosas especies marinas cuya demanda internacional sigue creciendo. Solo el comercio de caballitos de mar mueve millones de ejemplares cada a�o, mientras que se calcula que entre 70 y 100 millones de tiburones son capturados anualmente, muchos de ellos para abastecer el mercado de aletas.Los autores creen que esta tecnolog�a podr�a ayudar especialmente a los agentes de aduanas, que actualmente deben inspeccionar miles de maletas diarias. El sistema actuar�a como una alarma autom�tica capaz de se�alar equipajes sospechosos para una revisi�n m�s exhaustiva.No obstante, los investigadores advierten de que la inteligencia artificial no sustituir� a los inspectores humanos ni a los perros rastreadores. Adem�s, muchos aeropuertos todav�a utilizan esc�neres bidimensionales m�s antiguos y no disponen de los modernos sistemas CT en los que se basa el algoritmo.Aun as�, el trabajo abre una nueva frontera tecnol�gica en la lucha contra un delito invisible. Porque detr�s de una peque�a bolsa de caballitos de mar secos o de unas aletas aparentemente inofensivas puede esconderse una cadena global de sobreexplotaci�n que est� vaciando silenciosamente algunos de los ecosistemas m�s fr�giles del planeta. Y ahora, por primera vez, una inteligencia artificial podr�a empezar a descubrirlo antes de que la maleta llegue a su destino.













