NoticiaEsta es la tercera captura en menos de dos semanas con el mismo modus operandi para el tráfico de especies. Tráfico de especies en Cartagena: recuperan dos ardillas pero una murió Foto: policía nacionalPERIODISTA04.06.2026 08:58 Actualizado: 04.06.2026 08:58

Lo que parecía un control de rutina frente a viajeros con destino a las Antillas terminó por destapar, por segunda vez en menos de 15 días, una modalidad de contrabando biológico tan sofisticada en su logística criminal como aberrante en su ejecución material: el ocultamiento de especies vivas en las partes íntimas de los denominados "correos de la fauna".En las últimas horas un hombre de 25 años pretendía abordar un vuelo comercial con destino a la República Dominicana. Su postura rígida y el evidente nerviosismo ante el canino de la Policía Ambiental encendieron las alarmas en los filtros de seguridad. Al ser conducido al cuarto de registro, los uniformados descubrieron el horror: dos ejemplares vivos de ardilla colorada (Sciurus granatensis), una especie endémica y protegida por el Estado, colgaban adheridos con cintas directamente a su fisonomía íntima.Así, los pasillos de preembarque del Aeropuerto Internacional Rafael Núñez de Cartagena de Indias se han transformado en una de las trincheras más complejas para la contención del tráfico transnacional de biodiversidad en América Latina. LEA TAMBIÉN La crueldad como modus operandiTráfico de especies en Cartagena: recuperan dos ardillas pero una murió Foto:policía nacionalLos detalles de este arresto, entregados por la policía, develan el desprecio absoluto de las redes mafiosas por el bienestar animal. Con el fin de evadir los escáneres corporales convencionales y los rayos X de los equipajes de bodega, las mafias del tráfico de fauna han optado por instrumentalizar el cuerpo humano como contenedor biológico. Los dos especímenes, cuyo valor ecológico y comercial en el mercado negro internacional supera los 30 millones de pesos colombianos, fueron sometidos a horas de asfixia, inmovilidad y calor extremo.Como consecuencia directa de esta maniobra tortuosa, el reporte médico legal confirmó que una de las ardillas no logró sobrevivir, asfixiada antes de que el avión encendiera sus turbinas. La otra, en un estado crítico de deshidratación y trauma, fue rescatada por los uniformados.El capturado, un ciudadano colombiano natural del municipio de Chimichagua, Cesar, fue judicializado de inmediato y puesto a disposición de la Fiscalía General de la Nación. El ente acusador le imputará cargos bajo la gravedad de los artículos 328 y 339A del Código Penal colombiano, tipos penales endurecidos en los últimos años que castigan severamente el aprovechamiento ilícito de los recursos naturales y el maltrato animal agravado con resultado de muerte.“No permitiremos que nuestra biodiversidad sea objeto de tráfico ilegal. Continuaremos fortaleciendo los controles en aeropuertos, terminales y demás puntos estratégicos para proteger las especies silvestres y llevar ante la justicia a quienes atenten contra los recursos naturales del país”, sentenció con contundencia el brigadier general Gelver Yecid Peña Araque, comandante de la Policía Metropolitana de Cartagena. LEA TAMBIÉN Cartagena escenario del tráfico de especiesTráfico de especies en Cartagena Foto:policía nacionalEste nuevo golpe judicial no es un hecho aislado; responde a una dinámica criminal estructural. El Caribe colombiano, por su posición geográfica privilegiada y su interconexión portuaria y aérea, se ha consolidado históricamente como la principal plataforma de salida de fauna silvestre hacia Norteamérica, Europa y las islas del Caribe, donde coleccionistas privados y mercados exóticos pagan sumas astronómicas en dólares por especímenes de nuestra selva tropical.La cuenca del río Magdalena y las llanuras del Cesar (de donde es oriundo el capturado) sirven como zonas de extracción masiva. Especies como monos tití cabeciblanco, cotorras, tortugas hicoteas y las propias ardillas coloradas son extraídas de sus hábitats naturales mediante redes de cazadores locales, para luego ser trasladadas a centros de acopio en Barranquilla, Santa Marta y Cartagena. Desde muelles clandestinos y terminales aéreas de estas capitales se coordina el envío internacional, camuflando la vida silvestre en contenedores de carga o, como en este alarmante caso, recurriendo al uso de pasantes humanos. LEA TAMBIÉN Recuperación y alerta ambientalMientras el proceso penal avanza en las salas de audiencia de Cartagena, el espécimen de ardilla colorada que logró sobrevivir a la travesía fue recibido con urgencia por los biólogos y veterinarios del Establecimiento Público Ambiental (EPA Cartagena). Los expertos de la autoridad ambiental local han diseñado un protocolo estricto de hidratación, alimentación especializada y manejo del estrés postraumático, con el fin de evaluar si el animal puede recuperar sus funciones motoras y salvajes para ser devuelto a un santuario de fauna en el corto plazo.La Dirección de Carabineros y Protección Ambiental de la Policía Nacional confirmó que, tras este segundo hallazgo idéntico en el aeropuerto de la ciudad heroica, se ha ordenado una auditoría de seguridad en los filtros de abordaje internacionales. Las alarmas están encendidas: el tráfico de especies ya no solo desangra los bosques del Caribe de forma silenciosa, sino que ahora desafía la seguridad aeroportuaria con tácticas desesperadas de crueldad extrema, en un negocio criminal que la justicia colombiana está decidida a erradicar de raíz.Además, te invitamos a ver: Documental de la periodista Jineth Bedoya. Foto:Cartagena Sigue toda la información de Colombia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.