Lo que parecía un envío común declarado como “buche de pescado” terminó revelando uno de los hallazgos más importantes contra el tráfico ilegal de especies protegidas en Ecuador. Durante un operativo realizado en Guayaquil en abril de 2026, un perro detector entrenado para identificar material biológico alertó sobre una carga sospechosa. La inspección posterior confirmó el hallazgo: más de 21.800 aletas de tiburón ocultas y destinadas al mercado internacional sin permisos.El caso puso a prueba una estrategia poco convencional para combatir delitos ambientales: unidades caninas especializadas en detectar especies protegidas provenientes de Galápagos.PublicidadLos perros entrenados para proteger la biodiversidadWolf, Kup y Pinta son tres perros incorporados a las labores de control contra el tráfico ilegal de fauna silvestre. Fueron seleccionados en Europa por personal de la Policía Nacional del Ecuador y llegaron al país en 2024 para iniciar un entrenamiento especializado.La iniciativa fue impulsada por la Fundación Charles Darwin, con apoyo financiero de la Fundación COmON y la coordinación con la Policía Nacional, el Ministerio del Interior y la Dirección del Parque Nacional Galápagos.Los caninos fueron preparados para detectar olores asociados a especies protegidas, como tortugas gigantes, iguanas marinas, iguanas terrestres, pepino de mar y aletas de tiburón.PublicidadPublicidadEl proceso se desarrolló en varias fases. Primero recibieron formación básica en Quito, donde trabajaron obediencia, socialización y técnicas generales de detección.Posteriormente fueron trasladados a Galápagos bajo permisos especiales y estrictos protocolos de bioseguridad, debido a que el ingreso de perros al archipiélago está prohibido salvo excepciones autorizadas para trabajo operativo.PublicidadFinalmente, realizaron simulaciones en condiciones similares a las de aeropuertos, puertos y puntos de control, revisando equipaje, personas y mercancías.Cómo detectan el tráfico ilegalLos perros aprenden mediante asociaciones olfativas a identificar rastros específicos de material biológico. Su capacidad permite reconocer cantidades mínimas ocultas entre otras cargas, incluso cuando se utilizan métodos diseñados para evitar controles tradicionales.Además de acelerar inspecciones, su presencia funciona como elemento disuasivo frente a redes dedicadas al tráfico ilegal de especies.Una amenaza persistente para GalápagosEl tráfico ilegal de fauna y productos derivados representa uno de los riesgos para los ecosistemas del archipiélago. La extracción y comercialización sin autorización afecta especies protegidas y puede alterar el equilibrio ambiental.PublicidadPara las instituciones involucradas, el caso de las 21.800 aletas de tiburón demuestra que las unidades caninas pueden convertirse en una herramienta clave para fortalecer controles y detectar operaciones que pasarían desapercibidas mediante inspecciones convencionales. (I)
Venían ocultas como ‘buche de pescado’: cómo el olfato de un canino entrenado expuso el sofisticado engaño de los traficantes
Un perro detector alertó sobre un cargamento sospechoso en Guayaquil y permitió hallar más de 21.800 aletas de tiburón ocultas.
















