Armenia celebra este domingo las primeras elecciones desde que Nikol Pashinyán se convenció de que Rusia, su histórico aliado, ya no era capaz de garantizar su seguridad y decidió alejarse de su esfera de influencia.
En los últimos años, esta oportunidad la ha aprovechado Occidente, que ha ido acercándose a Ereván hasta apostar claramente por la victoria del actual primer ministro. Mientras tanto, Vladímir Putin ha optado por la presión económica y la desinformación con el propósito de sembrar dudas en el rumbo de Armenia hacia Europa y Estados Unidos.










