C. FarrerasBarcelona 06/06/2026 06:00 Actualizado a 06/06/2026 06:42 Los docentes no solo han pedido un reconocimiento económico a su tarea. La lista de demandas es muy larga y se ha recogido en comunicados y entrevistas. Esta semana, un adolescente de un centro educativo de Barcelona agredió a una niña con un cuter durante el tiempo de comedor. Afortunadamente, pese al susto monumental y la conmoción general, no se lamentaron lesiones, pero los docentes y las familias son conscientes de que se esquivó un peligro real.La resolución de los problemas de salud mental están en la lista de los docentes. Los servicios internos (el equipo de psicopedagogos) no dan abasto y los servicios médicos externos que podrían ayudar, como los centros de psiquiatría, tienen lista de espera. Es el rastro de la pandemia, entre otras causas.Las medidas que se contemplan en el pacto llegan tarde y no cubren las necesidades, según los maestrosEl despliegue de la escuela inclusiva, que se iniciará ahora, con la entrada de 6.400 profesionales en 4 años, no ha llegado a tiempo. En 2017 se publicó un decreto de máximas aspiraciones –todos los alumnos, independientemente de sus necesidades, al centro–, pero sin recursos ni planificación. Faltan según los docentes numerosos profesionales: maestros en educación especial, orientadores, técnicos de integración social, educadores sociales, personal de atención educativa, y la figura del cuidador (el vetllador ). El próximo curso se incorporan mil profesionales, pero los maestros quieren que se acelere el despliegue y se intensifique. Quieren ver mejoras palpables en septiembre. El Govern ha tentado que el modelo de la inclusiva cruje por eso el próximo curso se han ampliado las plazas en centros de educación especial.Además del coste de la pandemia y del reto de la inclusiva, los centros catalanes han visto crecer al alumnado inmigrante que viene con su mochila de necesidades no cubiertas. El próximo curso se abrirán nuevas aulas de acogida con ratios a 16. Los profesores no lo ven suficiente. Prefieren las aulas de aceleración que son aquellas en las que los nuevos alumnos se incorporan durante unos meses para aprender catalán. Son más caras que las de acogida (unas horas al día), también más amables, porque tienen psicólogos y profesionales en el aprendizaje de la lengua a extranjeros. Pero permiten aterrizar a los niños en la escuela, compartir vivencias, y aprender catalán a su ritmo. También piden tiempo para atender las exigencias organizativas, pedagógicas y administrativas crecientes.Hay muchas más reivindicaciones, pero las ratios, es decir, el número de niños por clase, es una demanda general. Ciertamente, el problema es desigual en el territorio. No es lo mismo un centro de un ámbito rural que uno urbano, mucho más presionado demográficamente. Los profesores quieren blindar ratios pequeñas para llegar a todos los alumnos. Esta medida se contempla en el acuerdo de marzo: 20 alumnos en primaria en 2026-2027 y 25 en la ESO, en 2027-2028. Y los alumnos con necesidades, valdrán por dos. El coste de rebajar los alumnos es enorme pues supone crear nuevos espacios para las aulas (infraestructuras que no siempre son posibles) y contratar más personal (un tutor nuevo, más especialistas).Periodista. Ha trabajado en las secciones de Política, Economía, Opinión y Cultura de La Vanguardia. Desde hace unos años cubre informaciones de Educación y Universidades en Sociedad
¿Qué piden los profesores? Menos ratios y más personal de acompañamiento y aulas de acogida
Los profesores exigen ayudas para poder dedicarse a enseñar a todos los alumnos de su aula










