5 de junio, 2026 - 06h30Para muchos ha sido una sorpresa el triunfo del doctor Abelardo de la Espriella en la primera vuelta de las elecciones en Colombia. Una diferencia inobjetable de casi tres puntos porcentuales puede resultar en un triunfo con el apoyo de otros candidatos. Esa victoria tal vez signifique un cambio en la política del Estado colombiano frente a las guerrillas narcos que operan en su frontera sur y una franca cooperación con nuestro país, en sus esfuerzos para combatir las actividades ilícitas en toda la línea limítrofe.Tal vez los pueblos del continente están hartos de las políticas que pretenden llevarnos hacia un socialismo que ha fracasado en todo el mundo. La antigua URSS colapsó a fines del siglo pasado, la Cuba de nuestros días se debate entre la oscuridad y el hambre y su presidente continúa atornillado al poder con los oídos sordos al clamor de su pueblo oprimido, que no tiene energías para poder liberarse. Lo que se está imponiendo es un modelo de gobierno que libera las fuerzas productivas con los adecuados controles y los impuestos que les permiten a los Estados nacionales ayudar a los más pobres. En Chile, el gobierno de José Antonio Kast es de una derecha progresista. En Ecuador gobierna un presidente que está en la línea de lo que podríamos llamar una derecha pragmática, con libertades económicas y políticas, que no ha dudado en incrementar impuestos y que hace esfuerzos para cerrar brechas de pobreza y desempleo. En Paraguay y Bolivia hay Gobiernos de la misma tendencia. No me atrevo a calificar al presidente Milei, de Argentina, pero de él no puede decirse que sea un hombre de izquierda. Lula es un socialista a su manera, con los pies en la tierra, que no duda en reunirse con líderes mundiales de tendencias dispares, porque lo que le interesa es que su gran país sea tomado en cuenta como una gran potencia.Los dogmas en política son camino del fracaso. Porque el dogma es rígido y no acepta variaciones ni alternativas. A muchos no religiosos les repugnan los dogmas de las religiones. Quienes somos creyentes los aceptamos porque tenemos fe y los consideramos como verdades reveladas. Reconocemos que nuestra inteligencia es limitada y que no puede explicar misterios como la Santísima Trinidad. Ni tampoco podemos resolver el problema de la existencia del mal en la historia. El gran filósofo y teólogo que fue san Agustín tampoco lo explica. Una de sus páginas más brillantes y profundas termina cediendo a la afirmación de que ese problema será resuelto y lo conoceremos solo al final de los tiempos.Vuelvo a nuestra ordinaria realidad. Tenemos un grave problema en la frontera norte. El presidente Petro no ha hecho su tarea. Pienso que para un exguerrillero es muy difícil volverse contra sus antiguos ideales y compañeros para combatirlos con la contundencia de las Fuerza Armadas. El señor Cepeda, quien aparentemente seguiría sus políticas, no es la opción que le conviene al Ecuador. Mantener estados de alerta, pagar tropas y vituallas de guerra tiene un alto costo. Es dinero que puede usarse para mejorar las condiciones de vida del pueblo. Ojalá gane De la Espriella. (O) ¿Tienes alguna sugerencia de tema, comentario o encontraste un error en esta nota?