Moscú (EuroEFE).- Las elecciones en Armenia demuestran que para Rusia su enemigo existencial ya no es tanto la OTAN, como la Unión Europea (UE), el nuevo antagonista estratégico para el Kremlin.

La guerra en Ucrania ha convertido la cooperación con la UE en una alternativa muy atractiva para muchos de los países del espacio postsoviético, más aún cuando las sanciones occidentales contra Rusia también apuntan a terceros.

De las quince antiguas repúblicas soviéticas, tres (las bálticas) forman parte de los Veintisiete, otras tres son candidatas al ingreso (Ucrania, Moldavia y Georgia) y una más está en proceso, Armenia.

Mientras, el bloque económico encabezado por Rusia, la Unión Económica Eurasiática (UEE), incluye a dos países vecinos, Bielorrusia y Kazajistán, además de Kirguistán y también Armenia.

La OTAN, el segundo plato