Las elecciones en Armenia demuestran que para Rusia su enemigo existencial ya no es tanto la OTAN, como la Unión Europea (UE), el nuevo antagonista estratégico para el Kremlin.

Las elecciones en Armenia demuestran que para Rusia su enemigo existencial ya no es tanto la OTAN, como la Unión Europea (UE), el nuevo antagonista estratégico para el Kremlin.

Las elecciones en Armenia demuestran que para Rusia su enemigo existencial ya no es tanto la OTAN, como la Unión Europea (UE), el nuevo antagonista estratégico para el Kremlin.