PREGUNTA. Tuve la suerte de trabajar con su padre en Antena 3 de Radio, el gran Manuel Marlasca. �Qu� c�digos le inculc� respecto a la profesi�n period�stica?RESPUESTA. Aprend� lo que hay que hacer y lo que no hay que hacer, la �tica del trabajo y un sentido casi luterano de la profesi�n. Me repet�a mucho una frase: �No le pidas nada a nadie que t� no seas capaz de hacer�.P. La secci�n de sucesos siempre fue una escuela de periodismo en s� misma.R. Lo sigue siendo en cierta medida, pero casi ha quedado reducida a la prensa local, que es la �nica que sostiene los viejos c�digos del reporterismo de sucesos. A los medios de comunicaci�n les sale muy poco rentable invertir en un reportero de sucesos porque tarda muchos a�os en germinar. Hace falta mucho tiempo para cultivar fuentes y ser alguien fiable.P. �Por qu� cree que la secci�n de sucesos desapareci� como tal de los grandes medios de prensa escrita?R. Por un poco de �o�er�a y de falsa verg�enza. Los medios quer�an ser muy elevados y hablar de grandes pol�ticas o geoestrategia, por lo que los sucesos no ten�an cabida. Sent�an que era ense�ar las verg�enzas de la sociedad, aunque ahora vemos que los cronistas de pol�tica ense�an bastantes m�s verg�enzas que los de sucesos.P. �Qu� le permite la ficci�n que no le permite el periodismo?R. La ficci�n me permite que todo cuadre a mi gusto, algo que desgraciadamente no pasa en la realidad. Tras 38 a�os cubriendo una realidad muy negra, la ficci�n me ha dado una salida cuando las cosas no cuadran.P. �Es la novela una continuaci�n de su trabajo?R. En absoluto. Nada que ver. De hecho, tengo que encerrar al periodista cuando escribo, cuando intento hacer literatura, ya que el periodismo y la literatura s�lo comparten la herramienta, que es la palabra.P. �Hay un lenguaje distinto para prensa escrita, televisi�n y literatura para lectores o telespectadores que al final hablan un mismo lenguaje?R. S�, son narrativas y lenguajes distintos, aunque ojal� todos cuid�ramos siempre esa herramienta com�n, que es el lenguaje, que cada d�a maltratamos m�s. Vivimos en la era de la posverdad, la frivolidad, la inmediatez y la superficialidad, lo que no deja tiempo para cuidar el lenguaje. Antes exist�an los gatekeepers que aseguraban que lo que sal�a estuviera bien escrito y fuera verdad, pero eso salt� por los aires hace tiempo. No hace falta ser Larra en cada noticia, pero s� escribirla bien.P. �Le cuesta desprenderse del rigor informativo a la hora de desarrollar su estilo en la novela?R. El rigor period�stico me sirve para mantener la verosimilitud de lo que escribo. Me obsesiona que todos los procedimientos policiales, el ecosistema de investigaci�n y el de los bajos fondos sean contados tal y como son en la realidad para construir algo cre�ble.P. La brigada y el grupo de su novela, Hasta que te quedes (Destino), �son absolutamente ficticios?R. El Grupo X que aparece en mi novela es ficticio ahora, pero s� existi� hace 20 a�os. Se cre� como un tercer grupo cuando los homicidios en Madrid rondaban los 100 al a�o (ahora no llegan a 25), y yo lo he resucitado para la ficci�n como un peque�o homenaje a aquella gente que trabaj� en a�os muy complicados.P. �Eran tiempos m�s dif�ciles para la Polic�a que los actuales?R. S�, en Madrid fueron a�os muy complicados, a principios de los 2000. Las organizaciones criminales internacionales, de Europa del Este o Am�rica del Sur, llegaron buscando ensanchar su territorio, generando mucha violencia y corrupci�n. Hab�a ajustes de cuentas con el auge de los sicarios. Adem�s, se junt� con casos como el del Asesino de la Baraja. Tiempos muy complejos para ser polic�a de homicidios. Ahora las organizaciones criminales llegan hasta Dub�i, donde est�n instalados todos los grandes criminales del mundo.P. Usted casi vive en la Jefatura General de Polic�a. �En qu� momento dej� de ser un periodista externo para convertirse, casi, en parte del ecosistema policial?R. No me atrever�a a decir tanto, pero en estos 38 a�os he generado la confianza de que si veo u oigo algo que no se puede contar, no lo har�. Lo har�a cualquier buen reportero de sucesos. Esa confianza me ha permitido entrar en los grupos y tomarme un caf� con ellos, impregn�ndome de esa vida que me ha servido para crear la ficci�n.P. �Qu� es lo que m�s se desconoce desde fuera sobre c�mo funciona realmente la jerarqu�a policial?R. Se desconocen los hombres y mujeres de verdad que hay detr�s del uniforme o de una placa de polic�a. Mi empe�o es mostrar las cicatrices que deja investigar un homicidio o la dureza de tener que comunicarle a una familia lo que le ha pasado a su hijo. La ficci�n televisiva suele ense�ar a un polic�a torturado que acaba sus turnos en el bar, un tipo como McNulty en The Wire, que es mi serie favorita.P. Desde la izquierda proyectan a los polic�as como los malos en lugar de ser los buenos.R. Queda todav�a una imbecilidad remanente de unos a�os en los que la Polic�a era igual a represi�n. Curiosamente, cuando en el CIS se preguntaba por las instituciones -ya no se pregunta porque los pol�ticos salen como salen-, la Polic�a y la Guardia Civil eran las instituciones mejor valoradas. Otros dec�an que la Polic�a proteg�a a los ricos. La verdad es que en los barrios malos de Madrid —y casi todos los gilipollas que asocian Polic�a y represi�n no frecuentan esos barrios—, la Polic�a es a menudo la �ltima y �nica esperanza para la gente sin recursos.P. A lo largo de su carrera, �le han afectado especialmente casos como las desapariciones?R. S�, mucho. Hace a�os, cubriendo el caso del asesino de Valdepe�as, la madre de Rosana, la joven asesinada, me dijo que la familia de un desaparecido nunca puede cerrar su duelo porque nunca lo llega a abrir mientras no sepan qu� ha sido de su ser querido. Eso es una verdad com�n en estas familias, y es algo que he querido reflejar a trav�s del personaje de la hermana en mi novela Hasta que te quedes.P. �Habr� una tercera entrega de esta miniserie de novelas: T� bailas y yo disparo,Hasta que te quedes...?R. Si los lectores responden igual de bien que con la primera, espero que s�. Me siento muy a gusto con los personajes, los lectores ya los sienten familiares, y me gustar�a que sigan creciendo o envejeciendo.P. Por �ltimo, �por qu� es tan rara la figura de la asesina en serie?R. Porque casi nueve de cada diez homicidios los cometen hombres, as� que las asesinas ya son una cifra peque�a. Adem�s, en Espa�a la tasa de resoluci�n de cr�menes es muy alta, por lo que a cualquier homicida se le suele detener antes de que tenga la oportunidad de convertirse en un asesino en serie. Ha habido alguna excepci�n como envenenadoras, pero en general, el asesino en serie, sea var�n o mujer, es una gran rareza en Espa�a.