Rodríguez aprecia acoso callejero en los reporteros de investigación con la misma luminosa justicia que aprecia periodismo en la figura indagadora de Vito QuilesAlberto González Amador, a la salida de los juzgados de Plaza Castilla, en Madrid este martes. FERNANDO VILLAR (EFE)Ha dicho al juez el empresario Alberto González Amador que las fotos de los periodistas de EL PAÍS que investigaban en su edificio unas obras irregulares se las pasó “el vecino del quinto”, que él envió esas fotos a Miguel Ángel Rodríguez pero no puede aportar a la causa los mensajes intercambiados porque un hacker se hizo con el control de su teléfono y borró los textos escritos entre MAR y él, pero no las fotos. Imágenes de desconocidos enviadas por un vecino y hackers eliminando mensajes selectivamente: quiera Dios que nadie tenga alguna vez que dar una explicación así en casa. El vecino del quinto es un policía de balcón, ese género que tuvo en la pandemia su siglo de oro: a falta de desempolvar la placa, se pusieron a emporcar el móvil. Rodríguez, con las fotos en su poder y sus identidades, las difundió diciendo que los periodistas estaban acosando a los vecinos, como en las dictaduras. Cuando la cosa se desmadró y tuvo que ir a declarar, dijo que eso de acosar no era ningún delito, que él no había acusado de delitos a nadie; si le hubiesen apretado más, hubiera apoyado con euforia el acoso. La relación de Rodríguez con el periodismo es traumática. En el juicio contra el fiscal general, dijo que sabía cosas sin que nadie se las dijera porque tenía el pelo blanco; cuando se le preguntó por qué daba noticias falsas, dijo que él era periodista, no notario. El fiscal general perdió el cargo tras ser condenado por revelación de secretos, que son los mismos cargos, si bien de otra entidad, por los que está imputado Rodríguez. Es poco probable que vaya a perder su cargo y completamente seguro que González Amador no va a perder el suyo. Los periodistas de EL PAÍS lo único que hacían era preguntar por un asunto concreto y noticioso. Pero Rodríguez apreció acoso callejero con ayuda del VAR, el vecino del quinto, con la misma luminosa justicia que aprecia periodismo en la figura indagadora del sabueso Quiles.Archivado EnOpiniónAlberto González AmadorMiguel Ángel RodríguezMadridComunidad de MadridInvestigación judicialPeriodismoVito QuilesFiscalía General EstadoPeriodistasEl País
No desearás al vecino del quinto
Rodríguez aprecia acoso callejero en los reporteros de investigación con la misma luminosa justicia que aprecia periodismo en la figura indagadora de Vito Quiles












