Los agitadores mediáticos de ultraderecha (todos sabemos de quién hablamos) son ya una fauna habitual en la vida pública de este país. Pasean sus micrófonos para incomodar a periodistas o políticos (siempre progresistas), reventar ruedas de prensa o sembrar la confusión con sus bulos. Gabriel Rufián, uno de sus objetivos, lo ha resumido: "No son periodistas, son activistas".PublicidadEste fin de semana, Jordi Évole sacó el tema en un acto de elDiario.es cuando le pidieron que imaginara cuál le gustaría que fuera la respuesta si dentro de 20 años le preguntaran qué salvó el periodismo. "Me gustaría que la respuesta fuese que al periodismo lo salvó Vito Quiles". Y lo argumento así: "Porque al final se descubrió lo que era".Tras su réplica no podía faltar una reacción del propio agitador ultra... insultándole. Sin embargo, el pseudoreportero se encontró con la respuesta del periodista en forma de zasca.PublicidadQuiles le respondió llamándole "tonto" y esgrimiendo las muertes en el accidente de Adamuz. Évole salió al paso así: "Por Dios, don Vito. Usted piense lo que quiera sobre mí. Ante todo, libertad". Y concluyó con una pulla definitoria: "Y disculpe, que igual le he pillado persiguiendo al novio de Ayuso y le estoy interrumpiendo en su maratoniana jornada laboral".