No se enfade�Para qu� servir�a una moci�n m�s que para frustrar a los ciudadanos que quieren cambio y rearmar al Gobierno cuando m�s flaquea?El l�der del PP, Alberto N��ez Feij�o, durante su participaci�n en la segunda jornada de la reuni�n anual del Cercle d'Economia, en BarcelonaEFEActualizado Martes,
junio
23:33Audio generado con IAAlberto N��ez Feij�o no es Pedro S�nchez, o se le parece poco. No son los rasgos del arribista ni del jugador de p�ker los que le caracterizan. Tampoco es un pol�tico que no haya gobernado nada m�s all� de su partido antes de gobernarnos a todos. Y ese partido le respalda, de modo que no deber�a verse tentado a apoyarse en los desechos para asaltar el poder. Un socialista cr�tico los define con acierto. S�nchez, el de la Espa�a plurinacional, no conoce bien Espa�a pero domina la M-30. Y al contrario, Feij�o conoce bien la Espa�a real pero en la despiadada M-30 se siente desubicado.Tambi�n es verdad que de S�nchez no esper�bamos, salvo algunos iluminados, lo que ha acabado siendo. As� que al l�der del PP le convendr�a no emular las instant�neas con las que el imaginario colectivo identifica al presidente. Por ejemplo, ninguno de sus electores comprender�a que hiciera campa�a d�ndose una vuelta al pa�s en coche. Que se rodeara s�lo de cuatro amigotes de lealtad perruna. Que escribiera un Manual de resistencia. No se entender�a que al llegar a La Moncloa lo primero que hiciera fuera cambiar el colch�n y lo segundo, llenar el cat�logo de altos cargos p�blicos o semip�blicos de cualquieras con carn� del PP. Que usara el Falcon para todo. Que una universidad le montara una c�tedra a su mujer. Que anduviera todo el d�a hablando de la progresfera, de las fake news, del lawfare.Aunque hay algo previo: quiz� la mejor garant�a de que todo salga de otra manera -sin existir ninguna- es que empiece de otra manera tambi�n. Porque los principios importan. Hoy, como hace ocho a�os, el Gobierno apesta a corrupci�n y el presidente act�a con indolencia. �La salida es una moci�n de censura, otra vez? �Y con los socios de S�nchez, adem�s? Esto plantea serias dudas. De fondo: �c�mo exactamente podr�a regenerarse la pol�tica espa�ola de la mano de quienes m�s han contribuido a degenerarla? De orden estrat�gico: si la posibilidad de que PNV y Junts salten del barco es nimia, y a�n peor, si ese salto depende de lo que Feij�o pueda ofrecerles, �para qu� servir�a una moci�n m�s que para frustrar a los ciudadanos que quieren cambio y rearmar al Gobierno cuando m�s flaquea? Luego est�n los riesgos: arrinconar a S�nchez no es lo m�s sensato. Parece imposible, pero a�n le quedan pedazos de moral por vender.Que el guion contin�e. Las elecciones llegar�n. Entonces, con suerte, este pa�s volver� a intentar regenerarse.
















