Correr la millaEs a los espa�oles a los que el PP tiene que convencer y no a los diputados de la C�maraAlberto N��ez Feij�o, presidente del PP, durante su intervenci�n en el Cercle d'Economia.ArabaActualizado Martes,

junio

23:33Audio generado con IALo que temen PNV y Junts es que sus adversarios les acusen de haber perdido al �baldadi�o�. En Divinas Palabras, Valle-Incl�n plantea las miserias de una familia que se disputa a un pobre ni�o hidroc�falo para poder pasearlo pidiendo limosna por las romer�as de los pueblos de la Galicia interior. Es todo grotesco y tr�gico, es una obra atroz.No creo que la misi�n del PP sea la de inmiscuirse en las cuitas mis�rrimas de la familia nacionalista espa�ola. Lo que temen PNV y Junts es que Bildu y Esquerra les acusen de haber extraviado el m�s rentable engendro que el destino ha puesto hasta ahora en sus manos. El trabajo del PP consiste en no entorpecer la contemplaci�n de esta degradaci�n moral y est�tica. Sabemos c�mo termina la obra y es muy probable que no sea siquiera deseable que se precipite de forma apresurada un final.Pronto puede darse una ocasi�n propicia para que el PP irrumpa en escena, pero su papel ha de ser el de narrador. Una sentencia que condene a Jos� Luis �balos aportar�a a la moci�n toda la fuerza simb�lica que permitir�a garantizar una victoria aun en la derrota. Fue el diputado �balos quien subi� a la tribuna para proponer a los grupos de la C�mara un mandato higienizante con el liderazgo de Pedro S�nchez. Y ser� el reo �balos quien encarnar� la farsa.La premisa de la moci�n es que no medie una oferta, no vaya a confundirse todo esto con la ansiedad por hacerse con el baldadi�o. En los momentos m�s cr�ticos de este mandato siempre ha sido una subida de la puja lo que ha permitido la pervivencia del Gobierno. Todo indica que en el mercadeo de una censura los independentistas estar�an dispuestos a ser convencidos de una pr�rroga del sanchismo. No hay raz�n, siquiera pr�ctica, para convertirse en un actor de esta tragedia.Por eso la premisa con la que debe acudir el PP a una moci�n ha de ser �nicamente moral y no operativa. No ha de esperar nada de los socios de S�nchez, y nada ha de ofrecerles; porque a quien ha de dirigirse Feij�o desde la tribuna es a los espa�oles. Es a los espa�oles a los que tiene que convencer y no a los diputados de la C�mara. A sus se�or�as, en tercera persona. �M�renlos aqu�, sentados impert�rritos, sin que les importe lo m�s m�nimo cu�l ha sido el resultado de su obra: una trama de codicia, oportunismo, sectarismo y nacionalismo�.Cualquier intento de seducci�n, por fr�o que se plantee, solo contribuir� a atenuar la reponsabilidad de los grupos de la C�mara en el destino del baldadi�o; cuya vida, por cierto, siempre fue inviable.