En los partidos hay almas que casi siempre libran batallas internas, subcutáneas. Pero, a veces, esas mismas almas apartan las pugnas del momento y se alinean, aunque sea en sus intervenciones públicas. Cuando eso ocurre es cuando se entiende que el partido despliega una estrategia y los medios lo suelen definir con fórmulas como "salir en tromba". Es lo que está pasando con las acusaciones a Pedro Sánchez de "ingeniería electoral", que no es más que un eufemismo de pucherazo. El interés que tiene el PP en que permee en la sociedad el miedo a un fraude en las elecciones perpetrado por el sanchismo se aprecia precisamente en esa unidad de acción. Cada uno a su manera, han aireado la idea Alberto Núñez Feijóo, presidente de la formación; la baronesa madrileña Isabel Díaz Ayuso e incluso el expresidente del Gobierno —reconvertido en gurú de la parte derecha del tablero político— José María Aznar.PublicidadFeijóo no se anduvo con medias tintas en el programa de Federico Jiménez Losantos el pasado lunes 29 de junio. Ante el micrófono de esRadio, el actual líder popular sembró la sospecha de que el Ejecutivo que comparten PSOE y Sumar podría estar tratando de adulterar las elecciones venideras a través de la denominada ley de nietos. Es un posicionamiento, en realidad, poco original. Vox ya lleva tiempo defendiéndolo y lo convirtió en el leitmotiv de la intervención de Santiago Abascal durante la comparecencia de Sánchez en el Congreso de hace dos semanas.Más o menos en paralelo a Feijóo, Ayuso dijo lo siguiente: "El Gobierno no puede tener la facultad de asignar provincias de manera arbitraria según dónde le falten los votos necesarios para obtener el siguiente escaño". Eso fue también el lunes 29, pero el miércoles 1 de julio, en un acto organizado por el Club Siglo XXI, insistió en la idea: "¿Están nacionalizando socialistas?", se preguntó. Algo que no tiene pies ni cabeza, tal y como explicó el Ministerio de Exteriores a Público. No es así de ninguna de las maneras. Y, por supuesto, no existe ningún punto que lo diga en esa ley de nietos, que es, en realidad, una disposición adicional —la octava— de la Ley de Memoria Democrática. En una línea similar a la de Feijóo o Ayuso, también ese miércoles, Aznar habló, por su parte, de la importancia de ganar las siguientes elecciones no ya para imponer un programa electoral, sino para impedir un "cambio de sistema". Las tres declaraciones, desde luego, se entienden mejor juntas.La lectura más inmediata que hace la politóloga experta en ultraderecha Anna López tiene que ver con el objetivo evidente de las derechas de presentar a Sánchez como un "dictador". El "cambio de sistema" que proyecta Aznar en caso de que el PP no pueda gobernar tras las próximas generales no es a más democrático, sino a menos democrático. Feijóo y Ayuso acusan a Sánchez, directamente, de aprobar leyes que le servirían para alterar el resultado electoral. Pero ¿qué saca el PP de todo esto? ¿Tiene riesgos? ¿Es pan para hoy y hambre para mañana?Los riesgosEl sociólogo del CSIC Luis Miller, también en conversación con este medio, señala, antes de nada, lo que él considera un fallo táctico por parte de los de Feijóo. "En este tema de la nacionalización de personas por la ley de nietos hay cosas que se podrían discutir", apunta, "pero el enfoque del PP no es el correcto y no acaba de afinar bien con su electorado". ¿A qué se refiere? "El PP podría criticar la ley hablando simplemente de detalles técnicos que, bajo su punto de vista, pudieran mejorarse y trasladar a la población su propuesta. Pero no, lo que hace es situarse en el marco de Vox y de la familia internacional de Vox".PublicidadEste es un titular de Público que recoge una información de la agencia internacional Reuters publicado en noviembre de 2024: Trump vuelve a hablar de fraude electoral y reaviva el temor a una nueva impugnación de los resultados. Este, uno de El País con fecha en el mismo mes y el mismo año: Trump acusa sin pruebas a Biden de querer "robar" las elecciones con "votos ilegales". El presidente estadounidense es más brusco. Y, en el PP, la contundencia va por barrios. Ayuso habla directamente de "nacionalizar socialistas", mientras Ester Muñoz, portavoz del partido en el Congreso, evita esas posturas tan radicales pero usa términos como "opacidad" y acusa al Gobierno de tener supuestas prisas a la hora de aplicar la ley, sugiriendo que hay un interés electoral detrás. En cualquier caso, rebaja las palabras de Feijóo de principios de semana, cuando afirmó que su partido estaba preocupado, entre otras cuestiones, por el hecho de que el Gobierno se reservara "la capacidad" para asignar provincia a un solicitante de nacionalidad cuando este no sepa "muy bien en qué provincia quiere votar". Lo cual sería un fraude en toda regla no tan alejado de los desvaríos de Trump.Un riesgo que corre Feijóo es que el electorado establezca ese paralelismo y perciba un acercamiento del PP a esos marcos ultraderechistas internacionales. "El PP compra los argumentos a Vox, que es quien había monopolizado, en un principio, la deshumanización de Sánchez y las sospechas de que nuestro sistema se puede adulterar", explica Anna López. Y añade: "Pero ahí Vox siempre va a poder ir más lejos".Asumir discursos propios de la extrema derecha, en palabras, en este caso, de Luis Miller tiene otro riesgo claro: "Alejar votantes más centristas". En su declaración de este miércoles ante los medios, Aznar, además de meter miedo sobre un eventual "cambio de sistema", ha puesto deberes a Feijóo en ese sentido: generar una propuesta "nacional" que pueda convencer a gente a derecha e izquierda. Aunque, a priori, parece que las insinuaciones de manipulación electoral operan en un sentido opuesto. En cualquier caso, el sociólogo no considera que estos discursos representen un peligro para el voto al bloque derecho del tablero. Lo que sí que cree es que se adscriben, más bien, dentro de una competencia entre PP y Vox.Publicidad"Los datos", explica Miller, "nos dicen que hace mucho tiempo que el apoyo electoral al bloque derecho no se mueve". No obstante, sí que hay fluctuaciones entre los partidos que lo conforman. Esa batalla del PP contra el partido de Santiago Abascal podría explicar los posicionamientos duros en cuanto a la ley de nietos que han adoptado Feijóo y compañía.Aunque sea a costa de exhibir públicamente las costuras del partido o, en palabras de Anna López, de "evidenciar tus contradicciones". La politóloga se refiere al hecho de que PP use la crítica a la ley de nietos como herramienta de confrontación contra Sánchez a pesar de que, sin ir más lejos, el propio Feijóo haya hecho campaña en pasadas elecciones autonómicas en Argentina, haya hablado de la necesidad del voto para los descendientes de españoles, el PP no tratara de enmendar la ley de memoria en ese apartado cuando se tramitó en el Congreso e, incluso, lleve en el programa electoral que presentó en las elecciones del 23 de julio de 2023 un punto que defiende que se mantenga el derecho a nacionalidad de los descendientes españoles en el extranjero.Y algo más. López observa otro error del PP: "Recurriendo a ese tipo de discursos dan la impresión de no tener programa ni proyecto político". De confiar su desempeño electoral a teorías propias de la extrema derecha.¿Qué saca Feijóo?Luis Miller ve muy claro que todos los mensajes que lanza el PP a estas alturas están pensados para el corto plazo: los ocho o diez meses hasta que lleguen las elecciones, y cree que Feijóo se expone a que, en caso de gobernar, los argumentos populares propios de la extrema derecha se tornen en su contra. ¿Llegará Vox, en el futuro, a usar como arma arrojadiza contra el PP la supuesta manipulación electoral? El tiempo dirá. El objetivo del PP a corto plazo, completa Anna López, es usar "todos esos bulos", "deshumanizar" a Sánchez y, con ello, tratar de "movilizar a su electorado". Además, para la politóloga, en estos momentos Feijóo está sembrando una semilla que recogerá en caso de perder las elecciones. "Ahora mismo", abrocha, "ellos ya están justificando por qué podrían no llegar a gobernar".En caso de que el bloque de las derechas, de nuevo, se quede a las puertas de La Moncloa, a nadie podrá extrañarle que abanderen el discurso de la manipulación electoral, aunque todos los datos digan que el voto CERA no decide elecciones. "La probabilidad de que el voto extranjero decida elecciones es cero", resume López. De los 5.600 diputados que se han elegido a lo largo de la democracia, el CERA solo ha cambiado cuatro.
Feijóo compra las tesis de Abascal (y de Trump): qué gana y qué pierde con sus acusaciones de pucherazo
Más allá del líder del PP, también figuras como Ayuso o Aznar tratan de agrandar el fantasma de la manipulación electoral.








